Arcor apuesta al campo sustentable y certifica más de 280.000 hectáreas de trigo y maíz

La mayor empresa de alimentos del país impulsa un programa de agricultura certificada que ya involucra a 13 productores y duplica su alcance en pocos años, bajo estándares internacionales.

Cuando se habla de agregado de valor en origen, Arcor aparece como un caso emblemático. Nacida en Arroyito, Córdoba, la compañía se transformó en la principal empresa de alimentos de la Argentina y en un jugador global, con presencia industrial en varios continentes y exportaciones a más de un centenar de países.

Ese crecimiento requiere un abastecimiento constante de materias primas clave, principalmente provenientes del agro argentino. En ese camino, el grupo no solo se consolidó como el mayor productor de harina de maíz del país, sino que además profundizó una estrategia orientada a garantizar que esos insumos provengan de sistemas productivos responsables y trazables.

La iniciativa se materializa a través de un programa de agricultura sustentable que ya alcanza a más de 280.000 hectáreas certificadas de trigo y maíz, trabajadas por 13 productores. El esquema forma parte de la Estrategia de Sustentabilidad 2030 de la empresa, conocida como “Vivir Mejor”, y se apoya en el estándar internacional SAI-FSA, utilizado por compañías líderes de la industria alimentaria.

Según explicaron desde la compañía en declaraciones recogidas por medios especializados del sector agroindustrial, el programa comenzó a tomar forma en 2020 y establece como condición que los proveedores de maíz y trigo cuenten con esta certificación. Para facilitar su adopción, Arcor acompaña a los productores con capacitación técnica, asistencia y herramientas de gestión, apuntando a una transformación gradual pero sostenida de los sistemas productivos.

El crecimiento fue acelerado: solo durante 2024 se incorporaron más de 146.000 nuevas hectáreas, lo que refleja tanto la expansión del programa como el interés creciente de los productores por sumarse a esquemas de producción sustentable, tal como detalló recientemente Infocampo en un informe sobre el tema.

El trigo y el maíz certificados abastecen tanto a las plantas de agronegocios como a las líneas de alimentos de consumo masivo del grupo. El maíz se utiliza para la elaboración de jarabes, almidones, harinas y sémolas, mientras que el trigo es clave para la producción de harina destinada principalmente a galletitas y otros productos industriales.

La certificación SAI-FSA evalúa la sustentabilidad de manera integral. Incluye prácticas agronómicas como la conservación del suelo, la rotación de cultivos, el uso eficiente de insumos y la incorporación de criterios de agricultura regenerativa. También contempla aspectos ambientales, como la gestión del agua y la prevención de la deforestación, y dimensiones sociales vinculadas a derechos laborales, condiciones de trabajo y trazabilidad.

En paralelo, la empresa avanza en estudios vinculados a la huella de carbono de la producción agrícola. Si bien aún no se asigna una reducción específica exclusivamente al sello, los resultados de proyectos desarrollados junto a CREA y UPL muestran que la mayor parte de las emisiones en trigo y maíz está asociada al uso de fertilizantes nitrogenados, lo que refuerza la importancia de mejorar su eficiencia para reducir el impacto ambiental por tonelada producida.

Por ahora, el programa no apunta a la emisión de créditos de carbono, ya que la prioridad está puesta en transformar el modelo productivo y generar evidencia técnica sólida. Sin embargo, desde la compañía remarcan que se trata de un pilar central de su estrategia de sustentabilidad de largo plazo.

Con este esquema, Arcor busca integrar los objetivos ambientales, sociales y económicos desde el origen de las materias primas, anticiparse a las exigencias de los mercados internacionales y fortalecer la resiliencia de su cadena de valor, combinando competitividad, cuidado de los recursos naturales y desarrollo territorial.