Cristina Kirchner retoma la escena política y preparan una campaña por su liberación

Tras su recuperación médica, la ex presidenta vuelve a activar su agenda política. Desde febrero, su entorno impulsará la consigna “Cristina Libre” y buscará instalar el debate sobre la proscripción y las elecciones de 2027.

Luego de atravesar una apendicitis aguda que derivó en una intervención quirúrgica y una prolongada internación, Cristina Fernández de Kirchner comenzó a retomar de manera gradual su actividad política. Con el alta médica recibida a comienzos de enero, la ex mandataria continúa su recuperación en su departamento del barrio de Constitución, donde cumple prisión domiciliaria y volvió a convertirse en un punto de referencia para las decisiones del kirchnerismo.

En ese espacio, Cristina combina la rehabilitación física con reuniones políticas reservadas y contactos permanentes por teléfono y videollamadas. En los últimos días recibió a dirigentes de su máxima confianza, entre ellos Juan Grabois y Oscar Parrilli, quien volvió a asumir un rol activo en el Instituto Patria. El departamento volvió a ser, una vez más, un centro de articulación política, mientras la militancia mantiene su presencia en las inmediaciones.

Durante su convalecencia, la ex vicepresidenta también dedicó tiempo a la lectura de ensayos políticos e históricos, varios de ellos vinculados a liderazgos, disputas de poder y escenarios de polarización contemporánea. En su entorno interpretan que esos textos dialogan con el momento político actual y con el enfrentamiento abierto que el kirchnerismo proyecta con el gobierno de Javier Milei.

De hecho, en el espacio que lidera Cristina dan por iniciado un nuevo ciclo político a partir de febrero. La consigna central volverá a ser “Cristina Libre”, con el objetivo de reinstalar la idea de proscripción política y advertir que una eventual elección presidencial en 2027 sin su participación carecería de plena legitimidad democrática. La estrategia busca, además, construir un contrarrelato frente a la agenda que impulsa la Casa Rosada y reposicionar a la ex presidenta como la principal referencia opositora.

Aunque la condena judicial ratificada por la Corte Suprema —que la inhabilita de manera perpetua para ejercer cargos públicos— sigue siendo un obstáculo formal, en su círculo más cercano no descartan ningún escenario político. Allí aseguran que Cristina insistirá con los ejes que viene planteando desde hace años: la necesidad de una “nueva estatalidad”, la revisión del esquema de endeudamiento externo y una crítica frontal a las políticas económicas del actual gobierno. En esa línea, sostienen que el silencio sobre la deuda no es casual y que tanto el oficialismo como sectores del propio peronismo evitan dar esa discusión de fondo.

El relanzamiento político de Cristina también está atravesado por tensiones internas. En el Instituto Patria no ocultan el malestar con Axel Kicillof, a quien le reprochan haber tomado distancia de la ex presidenta. La relación, que supo ser estrecha, atraviesa su momento más frío y es leída como un síntoma de la reorganización —todavía inconclusa— del peronismo.

Otro elemento que aparece en la narrativa del kirchnerismo es el impacto que tuvo la muerte del papa Francisco. En el entorno de Cristina sostienen que su figura funcionaba como un respaldo moral y político a nivel internacional y que su ausencia facilitó el avance de las decisiones judiciales en su contra. Esa interpretación forma parte del encuadre que buscarán instalar con la campaña “Cristina Libre”, que no solo apunta a su situación personal, sino también a cuestionar el rol de la Corte Suprema y el funcionamiento del sistema judicial.

En paralelo, dirigentes como Juan Grabois comenzaron a explicitar públicamente su respaldo. Tras una extensa reunión con la ex mandataria, el diputado difundió un duro mensaje en redes sociales en el que habló de proscripción, cuestionó a sectores del peronismo y planteó que cualquier liderazgo futuro deberá asumir como prioridad la revisión de la condena contra Cristina.

Según datos que manejan en su entorno, la ex presidenta mantiene un nivel de apoyo significativo, con una imagen positiva que ronda entre el 34% y el 37%. Ese piso electoral alimenta la convicción de que sigue siendo la figura con mayor capacidad de polarizar frente a Javier Milei y de ordenar al espacio opositor.

Con la reaparición gradual de Cristina Fernández de Kirchner, el kirchnerismo más duro se prepara para dar una nueva batalla política. La campaña que comenzará en febrero buscará reinstalar su figura en el centro del debate público, cuestionar la legitimidad del actual escenario institucional y volver a ubicarla como eje de la discusión política de cara a los próximos años.