El consumo en la provincia de Buenos Aires acumula diez caídas consecutivas y las familias recurren cada vez más al crédito para cubrir gastos básicos

Un informe del Banco Provincia registró un retroceso interanual del 9,5% en febrero, mientras el uso de tarjetas de crédito en supermercados y servicios esenciales alcanza niveles récord. Economistas advierten que la estrategia tiene un límite.

El consumo en la provincia de Buenos Aires no encuentra piso. Según un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia difundido este lunes y relevado por Ámbito, febrero marcó la décima caída consecutiva, con un retroceso del 9,5% real respecto al mismo mes de 2025. El dato más preocupante no es solo la magnitud de la baja sino el mecanismo que están usando las familias para sostener sus gastos: el crédito.

La caída estuvo traccionada principalmente por el derrumbe en los pagos con dinero en cuenta, que se hundieron un 15,6% interanual. En contraste, las transacciones con tarjeta de crédito crecieron un 1,2%, lo que evidencia un corrimiento hacia el financiamiento como estrategia para mantener el nivel de consumo. En el primer bimestre del año, las tarjetas incrementaron su participación en el consumo total en 5 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025, y en 13 puntos en comparación con 2024.

La dinámica se replica con claridad en los supermercados. El consumo financiado con tarjeta Visa creció 2 puntos porcentuales frente a 2025 y más de 8 puntos respecto de 2024. «Esto refuerza el rol del crédito como herramienta clave para sostener el consumo cotidiano en un escenario económico desafiante», señaló el Bapro en su informe.

Sin embargo, los economistas advierten que esta estrategia tiene un horizonte acotado. Jorge Carrera, doctor en Economía y exvicedirector del Banco Central, explicó que «un público bancarizado, representativo típicamente de clase media, está usando una estrategia defensiva que es financiar pagos de consumos corrientes mediante el uso de la tarjeta de crédito». Y advirtió que esa táctica «es de corto plazo y si no hay cambio en los ingresos y/o en los precios obligará a un ajuste aún mayor del consumo», lo que también explicaría el aumento de la irregularidad en la cartera de crédito a las familias, que se acerca a niveles récord.

Por rubros, alimentos y combustibles registraron contracciones en el consumo agregado, arrastradas por la caída en los pagos con dinero en cuenta. En farmacias, perfumerías y ópticas las bajas se verificaron en ambos segmentos, aunque el peso del financiamiento en cuotas sobre el total aumentó. Los únicos rubros que mostraron mayor consumo fueron salud, educación, impuestos y servicios, todos ellos impulsados por el crédito: las tarjetas representaron el 74% de las ventas en salud y educación, y el 45% en impuestos y servicios, las participaciones más altas entre los rubros analizados.