El salario mínimo pierde poder de compra y el empleo formal acumula meses de caída

Un informe académico advierte que el ingreso mínimo retrocedió a niveles inferiores a 2001. El empleo registrado muestra ocho meses consecutivos en baja.

La situación del mercado laboral muestra señales de deterioro sostenido, con una fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo y una caída prolongada del empleo formal. Según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el ingreso mínimo real acumuló una reducción cercana al 38% entre noviembre de 2023 y febrero de 2026.

El estudio señala que, solo durante 2025, el salario real registró una caída del 9%, lo que profundizó una tendencia negativa iniciada con la aceleración inflacionaria a fines de 2023. Como resultado, el nivel actual del salario mínimo se ubica por debajo de los valores registrados a comienzos de la década del 2000.

En paralelo, el empleo formal mantiene una dinámica contractiva. El trabajo asalariado privado acumula ocho meses consecutivos de caída, con una pérdida significativa de puestos en comparación tanto interanual como respecto al inicio de la actual gestión. Este retroceso se da en un contexto de menor actividad económica y ajuste en distintos sectores productivos.

El informe también destaca que la evolución del empleo presenta diferencias territoriales, con la mayoría de las provincias registrando bajas en el empleo formal, mientras que solo algunas jurisdicciones muestran incrementos moderados. Las mayores caídas se concentran en distritos con fuerte peso industrial o menor dinamismo económico (según Ámbito).

En cuanto al poder adquisitivo, el salario mínimo continuó deteriorándose en los primeros meses de 2026, acumulando varias caídas mensuales consecutivas. Este proceso refleja la dificultad de los ingresos para acompañar el ritmo de la inflación, lo que impacta directamente en el consumo y en las condiciones de vida de la población.

El análisis también subraya que el salario mínimo actual se encuentra muy por debajo de su nivel máximo histórico, alcanzado en la década pasada, lo que evidencia la magnitud del deterioro en términos reales.

En este escenario, la combinación de pérdida de ingresos y contracción del empleo plantea desafíos para la recuperación del mercado laboral y pone en evidencia las dificultades para recomponer el poder adquisitivo en el corto plazo.