Estados Unidos, Ucrania y Rusia avanzan hacia sus primeras negociaciones trilaterales sobre la guerra
Representantes de los tres países se reunirán en Abu Dabi en un intento por destrabar el conflicto iniciado en 2022, con el control territorial como eje central de las conversaciones.
Delegaciones de Estados Unidos, Ucrania y Rusia mantendrán este viernes un encuentro en los Emiratos Árabes Unidos, en lo que será la primera reunión trilateral conocida desde la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022. El diálogo se desarrollará en Abu Dabi y estará centrado en cuestiones de seguridad y en la posibilidad de avanzar hacia una salida negociada al conflicto.
La participación rusa fue confirmada por el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, quien ratificó que Moscú integrará el grupo de trabajo junto a representantes ucranianos y estadounidenses, en línea con lo anticipado previamente por el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. No se precisó el horario de inicio de las conversaciones.
El encuentro llega luego de una extensa reunión en Moscú entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, acompañado por Jared Kushner. Según Ushakov, ese intercambio fue “profundo, constructivo y extremadamente franco”, aunque dejó en claro que una solución duradera dependerá de resolver el tema territorial.
Desde el Kremlin advirtieron que, mientras no haya un acuerdo, Rusia continuará persiguiendo sus objetivos militares en el terreno, donde asegura mantener la iniciativa estratégica. Hasta el momento, los esfuerzos de mediación impulsados por Washington no lograron frenar los combates, en gran medida por la exigencia rusa de que Ucrania ceda territorios ocupados.
Actualmente, Rusia controla cerca del 20% del territorio ucraniano reconocido internacionalmente, incluyendo casi toda la región de Luhansk y amplias zonas de Donetsk, Kherson y Zaporizhia. Moscú reclama la totalidad de estas cuatro regiones, pese a no dominarlas por completo, una demanda que Kiev rechaza de plano.
La delegación rusa en Abu Dabi estará encabezada por Ígor Kostyukov, jefe de la Dirección General de Inteligencia, mientras que la representación ucraniana incluirá a Andrii Hnatov, subjefe de la oficina presidencial y jefe del Estado Mayor. Desde la Casa Blanca, en tanto, no hubo comentarios oficiales sobre la reunión.
En paralelo al avance diplomático, Rusia informó que realizó un vuelo de patrullaje de cinco horas con un bombardero de largo alcance sobre el mar Báltico, una señal que fue interpretada como una demostración de fuerza en medio de las negociaciones.
Horas antes del viaje a Moscú, Witkoff afirmó que las conversaciones se habían concentrado en “un solo problema”, dando a entender que un acuerdo podría ser posible. Más tarde, un funcionario europeo confirmó que ese punto clave es la cuestión territorial.
El control del Donbás, una región estratégica por su producción agrícola y su red fluvial, sigue siendo el principal objetivo del Kremlin. Para Ucrania, perder ese territorio implicaría dejar expuestas las llanuras del centro del país ante eventuales ofensivas futuras.
Mientras tanto, la administración Trump incrementó la presión sobre Kiev para aceptar un acuerdo de paz, en medio de temores de que una salida negociada en estas condiciones favorezca a Moscú. En el Foro Económico Mundial de Davos, Trump sugirió que ambas partes están cerca de un entendimiento y lanzó duras críticas si no logran cerrar un acuerdo.
Zelensky, por su parte, utilizó su discurso en Davos para reclamar una mayor implicación europea y volvió a subrayar que el núcleo del conflicto es la disputa por el territorio en el este del país. “Todo se reduce a la tierra”, afirmó.
En un contexto humanitario crítico, Ucrania enfrenta además serias dificultades para restablecer el suministro eléctrico a más de un millón de personas, tras ataques rusos que dañaron gravemente la infraestructura energética en medio de temperaturas extremas. El ministro de Energía ucraniano calificó la jornada del jueves como la más compleja para la red eléctrica desde finales de 2022, debido a los bombardeos constantes.