Fuerte sacudón financiero: desplome en Wall Street, récord del oro y ventas masivas de bonos a nivel global

Las tensiones entre Estados Unidos y Europa, sumadas a la suba de tasas liderada por Japón, provocaron la peor jornada bursátil desde abril. El S&P 500 perdió todo lo ganado en el año y los inversores buscaron refugio.

Los mercados financieros atravesaron una de sus jornadas más turbulentas del año, con caídas generalizadas en acciones, bonos y activos de riesgo, mientras el oro marcó un nuevo máximo histórico. Wall Street registró su peor sesión desde abril, en un contexto dominado por la incertidumbre geopolítica y el endurecimiento de las condiciones financieras globales.

La presión vendedora se intensificó luego de que recrudecieran las fricciones entre Washington y Europa, alimentadas por nuevas amenazas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump y su insistencia en avanzar con un controvertido plan vinculado a Groenlandia. Este escenario reactivó la narrativa de “Sell America”, empujando a los inversores a reducir exposición a activos estadounidenses.

El S&P 500 retrocedió algo más del 2% y borró por completo las ganancias acumuladas en lo que va de 2026. El ajuste fue particularmente fuerte en el sector tecnológico: las acciones de gran capitalización cayeron cerca de 3%, el Nasdaq acompañó con descensos superiores al 2% y el Dow Jones también cerró en rojo. Las empresas de menor tamaño mostraron algo más de resistencia relativa, aunque no lograron escapar a la volatilidad general.

Si se observa el desempeño conjunto de acciones, bonos del Tesoro, crédito corporativo y criptomonedas, el balance del día fue el más negativo desde la ola de ventas provocada por los aranceles de abril, según datos de Bloomberg Línea, que reflejan la magnitud del repliegue global del riesgo.

El nerviosismo quedó en evidencia en los mercados de derivados. El índice de volatilidad VIX alcanzó su nivel más alto desde noviembre, señal de que la calma que había predominado a comienzos del año comenzó a desvanecerse. Analistas internacionales advirtieron que los inversores extranjeros están cubriendo posiciones o reduciendo exposición ante un entorno percibido como cada vez más impredecible.

En renta fija, la venta de bonos se aceleró. El rendimiento del Treasury a 10 años trepó hasta la zona del 4,3%, mientras que la tasa a 30 años se aproximó al 4,9%. El movimiento estuvo amplificado por el desplome de la deuda japonesa, vinculado a temores de mayor estímulo fiscal y a tensiones en las estrategias de carry trade, que luego se trasladaron a otros mercados desarrollados.

El clima de incertidumbre impulsó con fuerza a los activos de refugio. El oro superó por primera vez los US$4.700 la onza y alcanzó un récord histórico, acompañado por la plata, en un contexto de tensiones geopolíticas, dudas fiscales y debilitamiento del dólar.

Las criptomonedas tampoco quedaron al margen del ajuste. Bitcoin perforó el umbral de los US$90.000 y las caídas se profundizaron en tokens de menor liquidez, mientras que las acciones vinculadas al ecosistema cripto sufrieron fuertes retrocesos, confirmando su elevada correlación con la renta variable en escenarios de estrés.

En el mercado energético, el petróleo mostró un comportamiento más estable. El WTI se mantuvo por encima de los US$60 por barril, sostenido por interrupciones de suministro en Kazajistán y el Mar Negro, aunque persisten dudas sobre el impacto que una escalada comercial podría tener sobre la demanda global.

El trasfondo político volvió a dominar la escena financiera, justo en la antesala del Foro Económico Mundial de Davos. Si bien algunos estrategas consideran que aún existe margen para una negociación que reduzca las tensiones, la magnitud del ajuste dejó en claro que la tolerancia del mercado a los sobresaltos políticos es cada vez menor.

El impacto se extendió también a los mercados emergentes. Monedas y acciones de estas economías retrocedieron en un contexto de mayor aversión al riesgo, aunque algunos analistas señalaron que, a mediano plazo, un dólar más débil podría volver a favorecer a ese segmento.

En América Latina, el dólar mostró movimientos dispares frente a las monedas locales, con subas frente al peso chileno y argentino, y retrocesos ante el real brasileño y el peso colombiano, reflejando la cautela generalizada que dominó la jornada financiera global.