La industria volvió a caer en febrero y sigue sin señales de recuperación
La producción bajó 3% interanual y se mantiene por debajo de los niveles de 2022. El sector continúa estancado con retrocesos en varios rubros clave.
La actividad industrial registró en febrero una nueva caída y profundizó el escenario de estancamiento que atraviesa el sector desde el año pasado, según el último informe elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA).
De acuerdo con el relevamiento, la producción industrial descendió 3% en la comparación interanual y también mostró una baja del 0,8% respecto de enero en términos desestacionalizados. Estos datos reflejan una continuidad en la debilidad de la actividad, que no logra consolidar una recuperación sostenida.
El informe advierte que el comportamiento no responde a un hecho puntual, sino a una tendencia persistente. En términos generales, los niveles actuales de producción se ubican en torno al promedio de 2025, lo que implica una caída cercana al 10% en relación con los valores registrados en 2022 y 2023.
El análisis por sectores muestra un panorama mayormente negativo. Entre los rubros con mayores retrocesos se destacan la producción de acero, la industria automotriz y el sector de bebidas, que evidenciaron caídas significativas durante el período.
En el acumulado del primer bimestre también se registraron descensos relevantes en distintas ramas industriales, como la automotriz, la metalmecánica y la producción de maquinaria, lo que refleja una demanda debilitada tanto en el mercado interno como en el externo (según Ámbito).
A este escenario se suma la caída de las exportaciones hacia Brasil, uno de los principales destinos de la industria argentina, especialmente en el sector automotor, lo que contribuye a profundizar la desaceleración.
Los datos confirman que la industria continúa atravesando un proceso de ajuste, condicionado por la baja utilización de la capacidad instalada y la falta de dinamismo en la demanda.
En este contexto, el sector enfrenta el desafío de revertir la tendencia en un escenario económico complejo, donde las perspectivas de recuperación aún aparecen limitadas y sujetas a la evolución de variables internas y externas.