La polémica por la actuación del ICE en Minnesota se intensifica tras nuevos incidentes fatales y detenciones
En medio de fuertes críticas, líderes locales y federales se cruzan por la muerte de un civil a manos de agentes migratorios y la detención de un niño de cinco años. Las tensiones sociales y políticas siguen escalando en Minneapolis.
La controversia en Minneapolis por las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) se profundizó este mes tras una serie de hechos que han generado indignación pública y tensiones políticas. Algunos dirigentes locales han calificado la respuesta de las autoridades como una “campaña de terror”, mientras que voces del oficialismo defienden la acción federal como parte de una política de seguridad más amplia.
El foco de la polémica volvió a encenderse con el caso de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años de nacionalidad ecuatoriana que fue detenido por agentes del ICE junto a su padre cuando regresaban a su casa después de dejar al menor en la escuela. La imagen del niño siendo escoltado por agentes generó una ola de críticas hacia la agencia, tanto en redes sociales como entre autoridades locales y defensores de derechos humanos.
Paralelamente, la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años, ha adquirido un papel central en el debate. Good fue abatida por un agente del ICE durante una operación en la ciudad, en un hecho que ha sido calificado oficialmente como homicidio y que ha generado protestas y llamados a una investigación más profunda y transparente.
La indignación se ha visto reflejada no solo en declaraciones políticas, sino también en manifestaciones ciudadanas que demandan responsabilidad y cambios en la forma en que se llevan a cabo las acciones migratorias en el estado. Líderes locales y figuras del Partido Demócrata han cuestionado tanto la presencia masiva de agentes federales como la relativización de los incidentes por parte de algunos sectores del gobierno federal.
El despliegue de miles de agentes del ICE en la región, parte de un operativo más amplio que ha incluido detenciones en distintos puntos de la ciudad y sus alrededores, ha influido en la vida cotidiana de residentes y familias, y también ha motivado debates sobre la autonomía de las jurisdicciones locales frente a las políticas federales de inmigración.
En medio de este clima de tensión, la discusión pública sobre los límites y la fiscalización del uso de la fuerza por parte de las agencias federales se mantiene en primer plano, con sectores que demandan investigaciones independientes y la suspensión de operativos mientras se clarifican las circunstancias que rodean estos sucesos.
La situación en Minneapolis ha trascendido el ámbito local y ha sido objeto de atención nacional e internacional, posicionándose como un símbolo de las tensiones en torno a la aplicación de las políticas migratorias y de seguridad en Estados Unidos.