Machado llevó su Nobel a la Casa Blanca, pero se fue sin el respaldo político que buscaba de Trump
La líder opositora venezolana apostó a un gesto simbólico al entregar su Premio Nobel de la Paz al presidente de EE.UU., aunque la reunión no derivó en una señal clara de apoyo para su proyecto político.
La visita de María Corina Machado a Washington estuvo cargada de simbolismo y expectativas. La dirigente opositora venezolana llegó a la Casa Blanca con un obsequio singular para Donald Trump: la medalla de su Premio Nobel de la Paz, obtenido el año pasado por su campaña a favor de la democracia en Venezuela. El gesto buscó reforzar un mensaje político mayor: lograr un respaldo explícito de Estados Unidos para liderar el futuro del país tras la salida de Nicolás Maduro.
Sin embargo, más allá de las fotos oficiales y de la cordialidad del encuentro, el resultado concreto fue limitado. Horas después de la reunión, Machado fue vista abandonando la Casa Blanca con una bolsa de regalos con la marca Trump, pero sin anuncios ni compromisos públicos que despejaran las dudas sobre su proyección política.
Según trascendió en el entorno diplomático estadounidense, el presidente valoró el gesto y lo destacó públicamente como una muestra de respeto mutuo. Incluso compartió en sus redes una imagen junto a Machado, sosteniendo una placa con la medalla y una dedicatoria que agradecía su accionar en favor de una “Venezuela libre”. No obstante, desde Oslo, el Centro Nobel de la Paz recordó rápidamente que el galardón es personal e intransferible, más allá de que la medalla física pueda cambiar de manos.
Machado, por su parte, calificó el encuentro como “histórico” y aseguró que percibió comprensión por parte de la administración estadounidense sobre la necesidad de reconstruir las instituciones venezolanas, garantizar derechos humanos y avanzar hacia un nuevo proceso electoral. En esa línea, reiteró que para la oposición el presidente legítimo es Edmundo González, candidato reconocido previamente por Washington tras las controvertidas elecciones de 2024.
(De acuerdo con la cobertura internacional de CNN, el contexto político sigue marcado por fuertes tensiones internas y externas en torno al liderazgo venezolano).
El escenario, sin embargo, es complejo. Trump ha sorprendido al respaldar como presidenta encargada a Delcy Rodríguez, exvicepresidenta y figura central del chavismo, a quien considera una opción más estable para encarar una transición. Esa decisión generó desconcierto entre sectores antimaduristas y dejó a Machado en una posición incómoda, pese a su reconocimiento internacional y al apoyo previo de parte de la comunidad internacional.
Desde la Casa Blanca, la portavoz presidencial sostuvo que Trump valora a Machado como una voz valiente y relevante, pero aclaró que la evaluación del mandatario no cambió: considera que la dirigente no cuenta hoy con el respaldo suficiente para liderar el país. Así, la reunión terminó reforzando la ambigüedad.
En definitiva, la dirigente venezolana se llevó visibilidad, gestos protocolares y una señal de respeto personal, pero no la definición política que esperaba. El Nobel, al menos por ahora, no alcanzó para inclinar la balanza en Washington ni para despejar el futuro inmediato del liderazgo opositor en Venezuela.