Proyectan que el oro podría alcanzar los US$5.400 pese a la volatilidad reciente

Analistas mantienen una visión alcista para el metal a mediano plazo. Señalan que las compras de bancos centrales y la política monetaria sostendrán su valor.

Las perspectivas para el mercado del oro continúan siendo positivas a pesar de las recientes caídas en su cotización. Analistas de Goldman Sachs sostienen que el metal precioso podría alcanzar los US$5.400 por onza hacia finales de 2026, impulsado por factores estructurales que siguen vigentes.

Entre los principales elementos que sostienen esta proyección se destacan las compras continuas de bancos centrales y la expectativa de nuevos recortes en las tasas de interés en Estados Unidos. Estas condiciones tienden a fortalecer el atractivo del oro como activo de resguardo en un contexto de incertidumbre global.

Si bien el metal registró una caída cercana al 13% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, este retroceso se explica en parte por la liquidación de posiciones ante la volatilidad de los mercados y el endurecimiento de las condiciones financieras. Sin embargo, los analistas consideran que esta corrección podría haber sido excesiva en relación con los fundamentos del mercado .

A corto plazo, no obstante, advierten sobre posibles riesgos a la baja, especialmente si se profundizan las tensiones vinculadas al suministro energético global. En ese escenario, el precio podría experimentar nuevas correcciones antes de retomar una tendencia alcista.

En el mediano plazo, la evolución del oro también estará condicionada por el comportamiento de la economía global. Una eventual desaceleración podría reducir los rendimientos de otros activos financieros, lo que aumentaría el atractivo relativo del metal.

Además, los especialistas descartan que se produzca una venta masiva de oro por parte de bancos centrales, lo que contribuiría a sostener la demanda. En cambio, prevén que estos actores continúen incrementando sus reservas, con compras sostenidas en los próximos meses.

En conjunto, el análisis plantea un escenario de volatilidad en el corto plazo, pero con perspectivas de crecimiento hacia fin de año, en un contexto donde el oro sigue ocupando un lugar central como activo refugio frente a la incertidumbre económica y geopolítica.