Reforma laboral: el Gobierno impulsa un “mini RIGI” para incentivar inversiones de pymes

El nuevo Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) apunta a proyectos de entre US$150.000 y US$9 millones. Incluye beneficios fiscales como amortización acelerada, devolución anticipada de IVA y ajuste de quebrantos por inflación.

En paralelo al debate por la reforma laboral, el oficialismo incorporó un esquema de estímulos destinado a micro, pequeñas y medianas empresas que buscan realizar inversiones productivas. Se trata del Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), una herramienta pensada como complemento del RIGI orientado a grandes proyectos estratégicos.

El nuevo régimen apunta a iniciativas que, si bien son de menor escala individual, podrían tener un impacto agregado significativo en términos de actividad y empleo. Según detalla Ámbito, el esquema permite ingresar con inversiones que van desde los US$150.000 para microempresas hasta los US$9 millones para medianas empresas tramo 2.

Entre los principales beneficios se encuentra la amortización acelerada de bienes de uso en el Impuesto a las Ganancias. Este mecanismo permite anticipar la deducción del desgaste de los activos, reduciendo la carga tributaria en los primeros años del proyecto. También se contempla la devolución de créditos fiscales de IVA en un plazo de tres meses —actualmente es de seis— lo que mejora el flujo de caja y reduce el efecto de la inflación sobre el capital invertido.

Además, el régimen habilita desde el ejercicio 2025 el ajuste por IPC de los quebrantos impositivos. Esto implica que las pérdidas acumuladas podrán actualizarse por inflación antes de aplicarse contra ganancias futuras, evitando su licuación y preservando su valor real.

Especialistas en materia tributaria estiman que el nuevo esquema representa una mejora sustancial respecto del régimen vigente. Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal señalaron que el beneficio podría traducirse en un incremento relevante de la rentabilidad para las empresas que encuadren en el programa, aunque el impacto final dependerá del volumen de proyectos que se presenten.

El RIMI, de avanzar definitivamente en el Congreso junto con la reforma laboral, configuraría así un paquete de incentivos fiscales orientado a dinamizar la inversión productiva de menor escala, ampliando el alcance de los estímulos más allá de los grandes emprendimientos estratégicos.