Wall Street se recupera con prudencia mientras crece la tensión entre Trump y la Reserva Federal

El S&P 500 logró revertir las pérdidas y marcó un nuevo máximo histórico, aunque los inversores se mantienen atentos al impacto que podría tener una eventual presión política sobre la independencia de la Fed.

Los mercados financieros de Estados Unidos lograron cerrar la jornada con leves avances luego de un inicio negativo, en un contexto marcado por la renovada ofensiva del presidente Donald Trump contra la Reserva Federal. Si bien las acciones y los bonos se alejaron de los mínimos del día, el clima de cautela persistió ante el temor de que la política monetaria pueda verse condicionada por interferencias desde la Casa Blanca.

El S&P 500 consiguió recuperar terreno y alcanzó un nuevo récord, aunque el avance fue moderado. La reacción contenida reflejó la preocupación de los inversores por la credibilidad institucional del banco central, un pilar clave para la estabilidad financiera. En paralelo, el índice bancario KBW retrocedió cerca de un 1%, afectado por la fuerte caída de acciones vinculadas al crédito al consumo, luego de que Trump instara a las compañías de tarjetas a limitar las tasas de interés al 10% durante un año.

Dentro de las grandes tecnológicas, la mayoría mostró subas leves. Alphabet se mantuvo cerca de una valuación de US$4 billones, impulsada por la confirmación de un acuerdo estratégico con Apple para reforzar el desarrollo de inteligencia artificial en dispositivos del fabricante del iPhone.

Analistas coinciden en que la percepción de independencia de la Reserva Federal es una de las bases sobre las que se apoya la confianza de los mercados. Cualquier señal que ponga en duda ese principio podría tener efectos negativos en el mediano plazo. Para Krishna Guha, de Evercore, la estabilidad reciente puede interpretarse como una apuesta de los inversores a que el conflicto político no escalará y terminará diluyéndose.

En ese sentido, muchos operadores optaron por concentrarse en los fundamentos económicos, que muestran señales alentadoras. La mejora en los datos de productividad, la fuerte demanda de semiconductores, el repunte de la actividad industrial y el dinamismo del sector servicios reforzaron el optimismo sobre la marcha de la economía estadounidense.

Desde Nationwide, Mark Hackett destacó que una de las características del actual ciclo alcista es la capacidad del mercado para absorber un entorno cargado de ruido político y geopolítico sin grandes sobresaltos. Una visión similar expresó Giuseppe Sette, de Reflexivity, quien sostuvo que aún existe margen para nuevas subas, más allá de las tensiones internas y externas.

En el mercado de renta fija, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subió levemente hasta ubicarse en torno al 4,19%, mientras que el dólar mostró una baja moderada. El oro, en tanto, volvió a marcar máximos históricos, reflejando cierta búsqueda de cobertura ante la incertidumbre institucional.

Las preocupaciones se intensificaron tras las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, quien confirmó que la entidad recibió citaciones judiciales relacionadas con su testimonio ante el Congreso sobre las obras de renovación de la sede del organismo. Powell calificó la situación como un intento de presionar a la autoridad monetaria, mientras que Trump negó públicamente tener conocimiento de una investigación en curso.

Para distintos estrategas de mercado, el impacto inmediato fue limitado, pero el episodio dejó una señal de alerta. Especialistas advierten que una erosión sostenida de la autonomía de la Fed podría afectar las expectativas de inflación, la curva de rendimientos y la fortaleza del dólar en el largo plazo.

De cara a los próximos días, la atención de los inversores comenzará a desplazarse hacia los datos de inflación y el inicio de la temporada de balances corporativos en Estados Unidos. Las previsiones apuntan a un leve repunte del índice de precios al consumidor subyacente en diciembre, aunque sin señales de un rebrote inflacionario significativo.

En este contexto, el consenso del mercado sugiere que las ganancias empresariales volverán a ser el principal motor para sostener el avance de las acciones en 2026. No obstante, la combinación de ruido político y valuaciones elevadas anticipa un escenario de mayor volatilidad, en el que la cautela seguirá siendo una constante en Wall Street.