Bank of America advierte que el oro todavía enfrenta riesgos de nuevas caídas
La entidad detectó patrones técnicos similares a los máximos registrados en 1980 y 2011 y considera que la corrección podría prolongarse durante la segunda mitad de 2026. Pese a la cautela de corto plazo, mantiene una perspectiva favorable para el metal en el horizonte estructural.
Bank of America advirtió que la corrección del precio del oro, iniciada después de los máximos alcanzados a comienzos de 2026, todavía podría extenderse durante los próximos meses. Aunque la entidad sostiene que el metal continúa dentro de un mercado alcista de largo plazo, considera que aún no aparecieron señales técnicas suficientes para confirmar un piso definitivo.
El banco identificó similitudes entre el ciclo actual y los grandes techos que el oro registró en 1980 y 2011. Los analistas recordaron que los tres principales mercados bajistas ocurridos desde 1970 retrocedieron al menos la mitad del avance previo, un antecedente que podría llevar la cotización hacia los US$3.315 si el máximo de 2026 termina consolidándose como el cierre de una etapa alcista.
De acuerdo con Bloomberg Línea, la preocupación de BofA no se concentra solamente en la magnitud del descenso, sino también en su duración. El avance iniciado en octubre de 2023 se prolongó durante 121 semanas, mientras que el proceso correctivo acumula apenas 24 semanas, una diferencia que para la entidad sugiere que el ajuste todavía podría necesitar más tiempo.
Entre los escenarios evaluados aparece la posibilidad de una doble corrección. En ese caso, el metal podría experimentar primero un rebote hacia un máximo inferior cercano a US$4.400 y posteriormente retomar la caída hasta una zona comprendida entre US$3.703 y US$3.605. La evolución durante la segunda mitad del año será decisiva para determinar si este patrón se confirma.
A esta lectura se suma la señal bajista registrada el 26 de junio, cuando la media móvil de 50 días cruzó por debajo de la correspondiente a 200 jornadas. Esta configuración, conocida como death cross, suele ser interpretada por los operadores como una advertencia de debilidad y, según el análisis histórico del banco, podría mantener al oro bajo presión hasta finales de agosto o comienzos de septiembre.
BofA también señaló que las posiciones compradoras de los inversores permanecen en niveles elevados y cercanos a extremos históricos. La fuerte concentración de apuestas a favor de nuevas subas deja margen para ventas adicionales si la cotización continúa retrocediendo y los participantes comienzan a reducir su exposición al metal.
Pese a este panorama, la entidad no modificó su estrategia de acumulación gradual. El informe recomienda comenzar a incorporar oro de manera moderada cuando el precio descienda por debajo de US$4.000, aumentar las posiciones entre US$3.700 y US$3.600 y adoptar una postura más firme si la cotización alcanza el rango de US$3.450 a US$3.250.
La cautela también alcanza a las compañías mineras. Bank of America considera que las principales integrantes del ETF VanEck Gold Miners todavía atraviesan una fase correctiva después de las fuertes subas registradas entre 2024 y 2025, y advierte que los niveles de soporte actuales no garantizan que se hayan formado pisos duraderos.
Dentro del sector, Newmont continúa siendo la empresa preferida por su fortaleza relativa frente al resto de las grandes mineras. Barrick Mining y AngloGold Ashanti también presentan un comportamiento más sólido, mientras que Agnico Eagle Mines y Wheaton Precious Metals perdieron impulso durante los últimos meses.
En términos comparativos, el banco mantiene su preferencia por el oro frente a la plata y los fondos vinculados con las compañías auríferas. La visión general sigue siendo positiva para el largo plazo, pero la entidad considera prematuro dar por concluida la corrección y seguirá observando la evolución de los niveles técnicos y el posicionamiento de los inversores.