La suba del petróleo complica el frente económico de Takaichi en Japón

Analistas advierten que un crudo por encima de US$100 podría sumar presión inflacionaria y tensionar la estrategia del Banco de Japón. El impacto se sentiría en el consumo, el déficit comercial y el yen.

El reciente repunte del precio internacional del petróleo amenaza con alterar el delicado equilibrio económico que intenta sostener el gobierno japonés. Según el estratega Jesper Koll, del grupo financiero Monex, un barril estabilizado entre los US$100 y US$120 podría generar un nuevo shock de oferta que agregaría alrededor de medio punto porcentual a la inflación en Japón.

Ese escenario pondría en una posición incómoda a la primera ministra Sanae Takaichi, quien había prometido contener el costo de la energía y los alimentos para aliviar la presión sobre los hogares. Japón, como importador neto de crudo, vería ampliado su déficit comercial y aumentada la inflación importada, lo que a su vez podría profundizar la debilidad del yen frente al dólar.

El impacto no se limitaría al frente fiscal. También complicaría la hoja de ruta del Banco de Japón en su proceso de normalización monetaria. De acuerdo con el análisis difundido por Bloomberg Línea, una suba persistente del petróleo podría alterar las expectativas sobre nuevas alzas de tasas, en un momento en que los mercados ya evalúan la probabilidad de un incremento en la reunión de abril y descuentan un ajuste mayor hacia julio.

El gobernador Kazuo Ueda ha manifestado su compromiso con la normalización de la política monetaria, aunque la presión política podría intensificarse si el encarecimiento energético afecta el crecimiento y el poder adquisitivo. Algunos analistas sostienen que, ante un shock externo de este tipo, podrían ganar terreno medidas de apoyo fiscal a los hogares en lugar de un endurecimiento monetario.

En paralelo, la evolución del tipo de cambio se mantiene como un factor clave. El dólar-yen se ubica por encima del nivel de 156, y la divisa japonesa ha mostrado un desempeño débil en los últimos meses. El encarecimiento del crudo podría reforzar la tendencia alcista del dólar, en un contexto donde los inversores japoneses continúan canalizando su superávit externo hacia activos internacionales, particularmente en Estados Unidos.

De consolidarse un escenario de precios energéticos elevados, Japón enfrentaría un nuevo desafío macroeconómico: equilibrar el control de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recuperación económica, sin erosionar la credibilidad de su política monetaria ni el compromiso asumido por el Ejecutivo frente al electorado.