Wall Street rebota ante señales de diálogo entre EE.UU. e Irán, pero persiste la cautela

Las bolsas estadounidenses suben impulsadas por expectativas diplomáticas, aunque la volatilidad continúa marcada por la incertidumbre geopolítica y el comportamiento del petróleo.

Las acciones en Estados Unidos registraron una fuerte suba en la apertura de la jornada, en un contexto atravesado por señales de posibles negociaciones entre Washington y Teherán. El renovado apetito por el riesgo impulsó a los principales índices, aunque el optimismo se mantiene condicionado por la falta de avances concretos en el frente geopolítico.

El S&P 500 avanzó alrededor de 1,06%, mientras que el Dow Jones subió 1,25% y el Nasdaq trepó 1,23%. La mejora se explica principalmente por la expectativa generada tras la presentación de un plan de 15 puntos por parte de la administración estadounidense para poner fin al conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, la negativa de Irán a considerar un alto el fuego moderó rápidamente el entusiasmo inicial del mercado.

Este escenario de avances y retrocesos también se reflejó en el mercado energético. El petróleo Brent se ubicó en torno a los 99,61 dólares por barril, mientras que el WTI operó cerca de los 88,38 dólares, recuperando parte de las pérdidas previas en un contexto marcado por la incertidumbre sobre el control del estrecho de Ormuz y los riesgos de interrupciones en la oferta global.

Analistas internacionales advierten que el comportamiento del mercado responde más a movimientos tácticos que a un cambio estructural en las expectativas. Desde ABN Amro señalaron que el repunte del apetito por riesgo está directamente vinculado al flujo de noticias, pero recomiendan cautela ante la alta sensibilidad de los activos a cualquier novedad vinculada al conflicto.

A pesar de la volatilidad, uno de los factores que sostiene a los mercados es la solidez de las ganancias corporativas. Según estimaciones de Morgan Stanley, las utilidades del S&P 500 podrían crecer cerca de un 20% en los próximos doce meses, mientras que para el primer trimestre se proyecta una suba del 11,9%, lo que refuerza la percepción de resiliencia del sector privado incluso en un contexto de encarecimiento energético.

No obstante, los riesgos siguen presentes. Proyecciones de JPMorgan indican que, si el precio del petróleo se mantiene cerca de los 110 dólares por barril, las ganancias corporativas podrían reducirse hasta en cinco puntos porcentuales. En este sentido, algunos estrategas advierten que el impacto del shock energético aún no se refleja completamente en las expectativas del mercado.

En paralelo, los activos refugio continúan mostrando dinamismo. El oro subió hasta los 4.540 dólares por onza, consolidando su recuperación, mientras que la plata también avanzó. En el mercado de deuda, los bonos del Tesoro estadounidense reflejaron una mayor demanda, con una caída en los rendimientos a diez años, en un contexto donde los inversores buscan cobertura frente a la incertidumbre global.

Las divisas de América Latina, por su parte, operaron con comportamiento mixto, manteniendo una elevada sensibilidad tanto a la evolución del conflicto como a la volatilidad del petróleo. Los analistas coinciden en que la dinámica de los mercados seguirá fuertemente condicionada por el frente geopolítico, con movimientos bruscos ante cualquier señal de avance o escalada en las negociaciones.

En este contexto, Wall Street transita un equilibrio inestable entre el optimismo por las ganancias empresariales y la incertidumbre global, con inversores atentos tanto a la evolución del conflicto en Medio Oriente como a la próxima temporada de resultados corporativos, que será clave para confirmar la sostenibilidad del actual rebote.