Brasil enfrenta un inesperado freno en el azúcar: parte de la caña quedaría para 2027

Las lluvias retrasan la cosecha en el Centro-Sur y restringen la oferta de azúcar. Parte de la caña podría recién procesarse durante la próxima campaña.

Las lluvias volvieron a alterar el tramo final de la campaña de caña de azúcar en el Centro-Sur de Brasil y comienzan a tener consecuencias sobre el abastecimiento del mercado interno. El retraso de la cosecha está limitando la producción y sostiene las cotizaciones del azúcar cristal en el mercado spot de São Paulo, según investigadores del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea), que además advierten que la situación difícilmente mejore en el corto plazo.

El problema ya no se limita a algunos días perdidos de cosecha. Las precipitaciones previstas para comienzos de octubre podrían provocar nuevas interrupciones y consultoras del sector consideran que una porción significativa de la caña podría quedar sin procesar y pasar a la próxima campaña. Las estimaciones mencionadas por Cepea plantean además una molienda inusualmente prolongada, con operaciones que podrían continuar hasta finales de febrero o comienzos de marzo.

La demora introduce presión sobre una industria que necesita mantener el flujo de materia prima hacia los ingenios. Con menos caña disponible para procesar en determinados momentos y una producción de azúcar condicionada por el clima, la consecuencia inmediata es una oferta más ajustada de azúcar cristal, factor que viene respaldando los precios negociados físicamente en el principal estado productor del país.

No es solamente la lluvia: la caña húmeda cambia las decisiones de las usinas

El impacto climático tiene una segunda consecuencia sobre la producción. Cepea señala que, aunque actualmente el azúcar ofrece una remuneración superior a la del etanol, la caña cosechada con exceso de humedad presenta un menor rendimiento para fabricar el endulzante. Esa característica modifica las decisiones industriales y puede terminar desviando una mayor proporción de materia prima hacia el biocombustible.

Las usinas están respondiendo con una reducción del denominado mix azucarero, es decir, la proporción de caña destinada específicamente a producir azúcar. El fenómeno resulta relevante porque la disponibilidad final no depende únicamente de cuántas toneladas logren cosecharse, sino también de cuánto azúcar puede extraerse de esa materia prima y de la decisión de cada planta sobre su destino industrial.

De esta manera, las precipitaciones ejercen presión por dos vías: dificultan el ingreso a los campos y retrasan la recolección, pero también pueden reducir el rendimiento azucarero de la caña que finalmente llega a las plantas. Esa combinación explica por qué el mercado brasileño continúa encontrando dificultades para recuperar oferta aun cuando el azúcar mantiene una ventaja económica frente al etanol.

Una molienda que podría extenderse hasta marzo

La posibilidad de prolongar la molienda hasta finales de febrero o comienzos de marzo muestra hasta qué punto las condiciones meteorológicas están modificando el calendario habitual de la actividad. Si una parte importante de la materia prima no logra procesarse durante el ciclo actual, deberá trasladarse a la próxima campaña, una situación que prolongaría las consecuencias productivas del atraso registrado durante estas semanas.

Para el mercado spot de São Paulo, el efecto ya se refleja en las cotizaciones. Cepea informa que los precios del azúcar cristal continúan avanzando debido a la disponibilidad restringida, mientras las perspectivas meteorológicas impiden anticipar una normalización inmediata del abastecimiento. Las nuevas lluvias previstas para octubre podrían mantener esa presión durante las próximas semanas.

El comportamiento del clima será así determinante para saber cuánto de la caña pendiente puede ingresar finalmente a molienda y cuánto volumen deberá esperar hasta el siguiente ciclo. Mientras persistan las interrupciones de cosecha y las usinas mantengan un menor mix destinado al endulzante, la oferta de azúcar en el mercado interno brasileño seguirá limitada, de acuerdo con las perspectivas de los investigadores del Cepea.