El Gobierno oficializó una reducción gradual de retenciones para el agro hasta 2028

La medida alcanza a los principales complejos exportadores del país e incluye un cronograma escalonado para soja, maíz, sorgo, girasol y biocombustibles. Trigo y cebada tendrán una baja inmediata en sus alícuotas.

El Gobierno nacional formalizó una nueva reducción de los derechos de exportación para distintos productos agroindustriales y estableció un esquema de rebajas progresivas que se extenderá hasta finales de 2028. La decisión fue instrumentada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial y abarca a las cadenas de soja, maíz, trigo, cebada, sorgo, girasol y determinados biocombustibles.

La iniciativa contempla un tratamiento diferenciado según el tipo de cultivo. Para los cultivos de invierno, las nuevas alícuotas comenzarán a regir de manera inmediata, mientras que para los cultivos de verano se implementará un cronograma gradual con el objetivo de que los beneficios estén vigentes al momento de la comercialización de las próximas cosechas.

Entre las medidas más relevantes figura la reducción de las retenciones para trigo y cebada, cuyos derechos de exportación pasan del 7,5% al 5,5%. Además, diversos productos industrializados derivados de ambas cadenas también registrarán menores cargas tributarias.

La soja será uno de los sectores alcanzados por un proceso de reducción escalonada durante los próximos años. El esquema prevé una disminución progresiva de las alícuotas aplicadas tanto al poroto como a sus principales derivados industriales, incluyendo aceites, harinas y pellets.

En el caso del maíz y el sorgo, el cronograma contempla bajas graduales y, para determinadas posiciones arancelarias, incluso la eliminación total de los derechos de exportación. Un esquema similar fue diseñado para la cadena del girasol, que combinará exenciones y reducciones progresivas en distintos productos.

Según informó Ámbito, la medida también incorpora beneficios para algunos biocombustibles, especialmente aquellos elaborados a partir de materias primas alternativas al aceite de soja. El objetivo es favorecer la diversificación productiva y ampliar las oportunidades de inserción en mercados internacionales.

En los fundamentos de la norma, el Poder Ejecutivo destacó la importancia estratégica del sector agroindustrial para la generación de divisas, empleo y desarrollo regional. Asimismo, sostuvo que la reducción de las retenciones apunta a mejorar la competitividad exportadora, facilitar el comercio exterior y promover nuevas inversiones.

El Gobierno reiteró además su postura crítica respecto de los derechos de exportación, a los que calificó como un tributo que afecta el desempeño de las actividades productivas. En ese sentido, ratificó su intención de avanzar hacia una disminución gradual de estos gravámenes, siempre que las condiciones fiscales permitan sostener el equilibrio de las cuentas públicas.

Con este nuevo esquema, el sector agropecuario contará con un horizonte tributario definido para los próximos años, mientras productores y exportadores evalúan el impacto que las modificaciones podrían tener sobre la rentabilidad y las decisiones de inversión en las distintas cadenas productivas.