Empresas alemanas refuerzan su apuesta por China y reducen inversiones en EE.UU.

Las inversiones germanas en el mercado chino alcanzaron su nivel más alto en cuatro años. La tendencia refleja el impacto de la política arancelaria de Washington y una búsqueda de mayor autonomía comercial.

Las inversiones de empresas de Alemania en China alcanzaron durante 2025 su mayor nivel en cuatro años, en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y un giro en las estrategias de las economías desarrolladas. El fenómeno está directamente vinculado al endurecimiento de la política comercial de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, que volvió a impulsar una agenda de aranceles y medidas proteccionistas.

De acuerdo con datos recopilados por agencias internacionales y por el Instituto Económico Alemán, las inversiones germanas en China superaron los 8.000 millones de dólares entre enero y noviembre de 2025, lo que representó un crecimiento superior al 50% respecto de los niveles registrados en 2024 y 2023. En sentido inverso, las colocaciones de capital alemán en Estados Unidos se redujeron de manera significativa durante el primer año del segundo mandato de Trump.

Este movimiento coincidió con un cambio en el mapa del comercio exterior alemán. China volvió a posicionarse como el principal socio comercial del país europeo en 2025, luego de haber sido desplazada por Estados Unidos el año anterior. Para los analistas, la recuperación del vínculo económico con el gigante asiático refleja una pérdida de confianza de las empresas alemanas en la estabilidad del mercado estadounidense frente a un escenario de reglas cambiantes.

La tendencia no se limita a Alemania. En el seno de la Unión Europea se observa una estrategia más amplia de diversificación comercial. En las últimas semanas, el bloque avanzó en acuerdos de libre comercio con el Mercosur y con India, con el objetivo de reducir la dependencia de Estados Unidos y ampliar el acceso a nuevos mercados.

Este comportamiento se replica también en otras economías consideradas “potencias medias”. El Reino Unido envió funcionarios a China para profundizar acuerdos en sectores clave, mientras que Canadá explora una ampliación de sus vínculos comerciales tanto con China como con India. En ese marco, el primer ministro canadiense Mark Carney planteó en el Foro Económico Mundial de Davos la necesidad de que estos países actúen de forma coordinada ante un escenario global cada vez más incierto.

Las declaraciones de Carney, que advirtió que cuando las reglas internacionales dejan de proteger a los países “cada uno debe protegerse a sí mismo”, se produjeron en paralelo a negociaciones con China para facilitar el ingreso de vehículos eléctricos al mercado canadiense. Poco después, Trump respondió con la amenaza de imponer aranceles del 100% a productos de origen canadiense, profundizando la tensión.

En conjunto, estos movimientos muestran cómo la política comercial estadounidense está acelerando una reconfiguración de alianzas económicas. Frente a la volatilidad de Washington, Alemania y otras economías avanzadas optan por ampliar su red de socios estratégicos, con China como uno de los principales destinos del capital y del comercio en esta nueva etapa.