Cierre de extraordinarias: el oficialismo aprobó dos leyes y dejó tres proyectos en espera
Con un temario reducido, el Gobierno logró sancionar el Presupuesto 2026 y la ley de inocencia fiscal. Reforma laboral, glaciares y estabilidad fiscal quedaron con dictamen y pasarán a febrero.
Con la finalización de las sesiones extraordinarias convocadas por el Ejecutivo entre el 10 y el 30 de diciembre, el Congreso entra en receso y deja un balance mixto para el oficialismo. La administración de Javier Milei impulsó un listado acotado de seis iniciativas y consiguió convertir en ley dos de ellas, además de avanzar con dictámenes clave que quedaron pendientes para el próximo llamado legislativo.
En un lapso de poco más de dos semanas, el oficialismo logró sancionar el Presupuesto 2026 —el primero aprobado durante la actual gestión tras dos prórrogas consecutivas— y la ley de inocencia fiscal, orientada a actualizar los umbrales penales para delitos de evasión. El trámite exprés incluyó el paso por Diputados y el Senado en un calendario ajustado, que obligó a concentrar acuerdos y a relegar debates más complejos.
En paralelo, quedaron con despacho pero sin llegar al recinto la reforma laboral, los cambios en la ley de glaciares y el proyecto de estabilidad fiscal. El texto laboral, considerado el más sensible, encontró resistencias en la Cámara alta y fue postergado ante la falta de tiempo para cerrar consensos. En ese proceso, la conducción del bloque oficialista en el Senado, encabezada por Patricia Bullrich, optó por avanzar con el dictamen y dejar su tratamiento para un nuevo período.
El escenario parlamentario obliga al oficialismo a construir mayorías caso por caso. Con un interbloque propio lejos del quórum, la estrategia pasa por negociar con sectores de la Unión Cívica Radical, el PRO y fuerzas provinciales, un esquema que funcionó para las leyes aprobadas pero que promete mayor complejidad en reformas estructurales.
Durante el debate final, algunos sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo acompañaron en general el Presupuesto, lo que permitió al Gobierno superar holgadamente el piso necesario en el Senado. Esa dinámica alentó al oficialismo a evaluar un nuevo llamado a sesiones para febrero, aunque la mayoría de los bloques prefiere retomar la discusión con mayor margen de tiempo.
El proyecto que genera más incertidumbre es la reforma del Código Penal, incluida en el temario original pero que nunca ingresó formalmente al Congreso. La alternativa de tratarlo vía comisión bicameral no logró consenso, por lo que todo indica que su debate quedará para el período ordinario, que comenzará el 1° de marzo con la apertura de sesiones a cargo del Presidente.
En síntesis, el cierre de extraordinarias deja al Gobierno con dos leyes centrales aprobadas, varios frentes abiertos y la necesidad de recalibrar su estrategia legislativa para el inicio de 2026, en un Congreso donde los acuerdos seguirán siendo determinantes.