La nueva brecha digital en Centroamérica: Costa Rica duplica el uso de IA generativa mientras Nicaragua se rezaga

El 29,7% de las personas de 15 a 64 años empleó estas herramientas entre abril y junio, una proporción superior al promedio del Norte Global, situado en 28,8% durante el mismo período.

La expansión de la inteligencia artificial generativa avanza en toda Centroamérica, aunque con diferencias marcadas entre los países. Los datos por Microsoft a través del informe «Global AI Diffusion Q2 2026: Trends and Insights», hasta el segundo trimestre de 2026 muestran que Costa Rica encabeza la región, mientras Nicaragua permanece en el último lugar entre los seis países analizados. La distancia entre ambos refleja una nueva dimensión de la brecha digital regional.

En Costa Rica, el 29,7% de la población de entre 15 y 64 años usó algún producto de IA generativa entre abril y junio. La cifra coloca al país cerca del promedio del Norte Global, que fue de 28,8% durante el mismo período. Panamá ocupó el segundo lugar centroamericano, con 24,2%, seguido por El Salvador con 20,1%. Los datos no miden exclusivamente el uso laboral o empresarial. La metodología registra la proporción de personas en edad de trabajar que utilizó una herramienta de este tipo y ajusta la información según factores como el acceso a internet, los dispositivos, los sistemas operativos y la composición de la población.

Nicaragua arrastra 15 puntos de rezago

La diferencia entre el mayor y el menor nivel de difusión de IA generativa en la región llegó a 17,2 puntos porcentuales. Mientras Costa Rica alcanzó 29,7%, Nicaragua registró solo 12,5%. En términos proporcionales, el uso de estas herramientas en el país costarricense fue unas 2,4 veces mayor que en Nicaragua.

Guatemala llegó a 17,3% y Honduras a 14,5%. Ambos países quedaron por debajo del promedio mundial, que fue de 18,8%. Nicaragua también se ubicó debajo de la media del Sur Global, situada en 16,2%. El promedio simple de los seis países analizados fue de 19,7% en el segundo trimestre. Esa cifra no representa una tasa regional ponderada por población, pero permite observar una división interna: Costa Rica, Panamá y El Salvador superaron la media mundial; Guatemala quedó entre el promedio global y el del Sur Global; Honduras y Nicaragua se ubicaron por debajo de ambos parámetros.

El Salvador tuvo el mayor aumento trimestral

Todos los países centroamericanos incluidos en el informe incrementaron su nivel de uso entre el primer y el segundo trimestre de 2026. El Salvador presentó el mayor incremento, al pasar de 18,3% a 20,1%, un aumento de 1,8 puntos porcentuales. Costa Rica avanzó 1,2 puntos, Panamá y Guatemala crecieron 0,9 puntos cada uno, Nicaragua sumó 0,7 puntos y Honduras aumentó 0,5 puntos. La ausencia de retrocesos indica que las herramientas de IA amplían su presencia en la región, aunque el ritmo de acceso todavía es desigual. Belice no figura en la tabla de datos ni recibe una mención específica en el informe, por lo que no forma parte de esta comparación.

El aprendizaje aparece como una puerta de entrada

El informe vincula el comportamiento del Sur Global con un uso relativamente mayor de IA para el aprendizaje autodirigido, el desarrollo de habilidades y las tareas académicas. Según el documento, estas conversaciones tienen un peso superior al promedio global. También tienen más presencia las actividades de creación y edición de textos, imágenes y código. Ese patrón permite observar que la IA puede ser utilizada como apoyo para estudiar, adquirir conocimientos o resolver tareas creativas y técnicas, incluso antes de una incorporación más amplia en ámbitos productivos.

El acceso, sin embargo, depende de condiciones que no son iguales en toda Centroamérica. El informe identifica como obstáculos la calidad de la conectividad, la estabilidad eléctrica, las competencias digitales, el costo de las herramientas avanzadas y la falta de opciones adaptadas a idiomas y necesidades locales. Los modelos de pesos abiertos pueden reducir algunos costos y facilitar adaptaciones para sectores concretos. Aun así, el documento señala que esa alternativa no reemplaza la infraestructura ni la formación necesarias para ampliar el uso de la IA en los países con menor difusión.