Encienden alertas en Costa Rica por el aumento de oficinas vacías de multinacionales

El deterioro de la competitividad en el régimen de zonas francas, el avance de la inteligencia artificial y la pérdida de puestos de trabajo presionan al mercado de oficinas comerciales, con posibles efectos sobre el empleo y la inversión extranjera directa.

El sector de servicios empresariales en el régimen de zonas francas de Costa Rica enfrenta un deterioro estructural de su competitividad, según Daniel Álvarez, presidente ejecutivo de Cushman & Wakefield/AB Advisory para América Latina y el Caribe. La firma, especializada en servicios inmobiliarios comerciales, observa un aumento en la desocupación de oficinas que utilizaban multinacionales, una tendencia que enciende las alertas por sus posibles efectos sobre el empleo y los flujos de inversión extranjera directa.

El fenómeno combina varios factores. Por un lado, la pérdida de competitividad del país frente a otros destinos de la región encarece relativamente la operación de los centros de servicios compartidos y de las empresas que instalaron sus sedes regionales en territorio costarricense. Por otro, el avance de la inteligencia artificial y de las herramientas de automatización permite a muchas compañías reducir la cantidad de personal dedicado a tareas administrativas y de soporte, lo que se traduce en una menor demanda de metros cuadrados de oficina.

A esa presión se suma la evolución del trabajo híbrido, que modificó las necesidades de espacio de las empresas y dejó a algunos edificios corporativos con una ocupación inferior a la que habían proyectado sus desarrolladores. El resultado es un mercado con mayor oferta disponible, precios que pierden tracción y propietarios que enfrentan dificultades para sostener la rentabilidad de sus inversiones.

Para el experto, las perspectivas del sector no son halagadoras si no se revierten las causas de fondo del deterioro competitivo. La advertencia apunta tanto a las autoridades como a los operadores inmobiliarios: el atractivo de Costa Rica como destino de inversión en servicios empresariales depende de factores que van desde el costo de la energía y la infraestructura hasta la disponibilidad de talento calificado y la estabilidad regulatoria del régimen de zonas francas.

El impacto potencial excede el mercado de oficinas. La desocupación de espacios corporativos suele anticipar una reducción de la actividad de las multinacionales en el país, lo que a su vez afecta el empleo formal, el consumo interno y la recaudación. En un contexto de creciente competencia regional por atraer inversiones, la evolución de este segmento se convierte en un termómetro de la capacidad del país para retener a las empresas que ya se instalaron y para atraer a nuevas compañías.

La inteligencia artificial, que en otros sectores aparece como una oportunidad de productividad, opera aquí como un factor adicional de presión: las empresas que pueden automatizar tareas lo hacen, y esa decisión se refleja directamente en la cantidad de escritorios que necesitan. El desafío para Costa Rica será adaptar su propuesta de valor y sus políticas de atracción de inversiones a un escenario en el que el empleo de servicios ya no crece al mismo ritmo que antes.