Alertan por fallas tempranas de control en maíces Bt y piden reforzar el manejo del cogollero
Productores y técnicos detectaron daños inusuales de Spodoptera frugiperda en híbridos con proteína Vip3A. La señal de pérdida de eficacia obliga a intensificar las estrategias de manejo integrado.
La campaña maicera 2025/26 comenzó con una novedad inquietante: en distintas regiones del NEA y el centro del país aparecieron daños de gusano cogollero en híbridos que expresan Vip3A, una de las proteínas Bt más eficaces disponibles hasta ahora. Los primeros reportes surgieron en Corrientes, particularmente en siembras tempranas, y luego se extendieron a zonas del norte santafesino y de Córdoba. En todos los casos, los análisis confirmaron que los materiales expresaban correctamente el evento biotecnológico, lo que descarta fallas de construcción y apunta a una merma real en la susceptibilidad de la plaga.
Técnicos de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid advirtieron que este hallazgo constituye una señal temprana de presión evolutiva sobre Vip3A. Como ocurre con todas las tecnologías Bt, los individuos resistentes están presentes en muy baja frecuencia dentro de las poblaciones naturales. La selección ejercida por el uso sostenido de la misma herramienta acelera su proliferación y, con el tiempo, reduce la eficacia de control. Según recordó un informe difundido por TodoAgro, este proceso no puede evitarse por completo, pero sí demorarse mediante buenas prácticas agronómicas.
El gusano cogollero continúa siendo una de las amenazas más importantes para el maíz argentino. Su capacidad de alimentarse sobre múltiples hospederos, su rápido desarrollo y la posibilidad de generar varias generaciones en una misma campaña explican su impacto. Los daños van desde raspaduras iniciales hasta destrucción del cogollo, perforación de tallos, lesiones en espiga y pérdidas de rendimiento que, sin control oportuno, pueden superar el 20-30% en escenarios de alta presión.
El desarrollo masivo de eventos Bt ayudó a mitigar el problema, pero no lo eliminó. Las proteínas Cry —primeras en difundirse— ya mostraron pérdida de eficacia en diversas regiones, lo que impulsó el uso de materiales con Vip3A. Sin embargo, la fuerte dependencia de esta proteína y la siembra repetida de los mismos eventos incrementaron la presión de selección.
Experiencias internacionales también advierten sobre este fenómeno. Investigaciones de la Universidad de Tennessee documentaron mecanismos de resistencia en poblaciones de S. frugiperda de Luisiana: en larvas resistentes, la protoxina Vip3Aa no se activa adecuadamente en el intestino, lo que retrasa el daño celular y permite su supervivencia.
Los registros en Argentina indican que la superficie tratada para controlar cogollero en maíces Bt viene creciendo desde 2019, lo que coincide con la mayor presión sobre Vip3A. Por eso, especialistas remarcan que el hallazgo de esta campaña debe asumirse como una advertencia y no como un fracaso: aún es posible preservar la herramienta si las decisiones de manejo se ajustan a tiempo.
Entre las prácticas recomendadas para reducir la evolución de resistencia, los técnicos destacan:
- Cumplimiento estricto del refugio estructurado. Sembrar el 10% del lote con híbridos no Bt permite mantener poblaciones susceptibles y diluir individuos resistentes.
- Alternancia de eventos Bt. Evitar sembrar campañas consecutivas con materiales que expresen las mismas proteínas.
- Complemento con control biológico y químico racional. Aplicaciones selectivas y oportunas, junto con bioinsumos, reducen presión sin sobreactuar sobre la plaga.
- Manejo de fechas de siembra. En muchas zonas, las siembras tempranas ayudan a escapar de los picos poblacionales.
- Monitoreo continuo. Revisar semanalmente desde emergencia hasta floración y reportar cualquier daño inesperado.
- Gestión de rastrojos y malezas. El cogollero se refugia en hospederos alternativos, por lo que los lotes limpios reducen su supervivencia.
La REM insiste en que cada caso de daño debe registrarse y notificarse para fortalecer la vigilancia técnica colectiva. La aparición de fallas no implica el fin de la tecnología Bt, pero sí exige coordinación entre productores, asesores, empresas y organismos de investigación.