Brasil lleva a escala una tecnología que promete abaratar el costo de la ración

Una planta en Apucarana, Paraná, multiplicará por nueve la producción de un aditivo que mejora el aprovechamiento de fósforo y calcio en aves, con una reducción estimada de entre 20 y 30 reales por tonelada de alimento balanceado y una menor dependencia del fosfato.

Una tecnología desarrollada en Brasil para reducir el uso de fosfato en la alimentación animal dio un salto industrial con la puesta en marcha de una nueva unidad productiva en Apucarana, estado de Paraná. La innovación, destinada principalmente a la avicultura, mejora el aprovechamiento de calcio y fósforo y permitiría reducir entre 20 y 30 reales el costo por tonelada de ración, según estudios informados por la empresa desarrolladora GFS, y la nueva estructura eleva además la capacidad mensual del aditivo de 500 a 4.500 toneladas, nueve veces el nivel anterior.

El desarrollo apunta a uno de los componentes relevantes de la nutrición animal, el fósforo incorporado a las dietas para cubrir los requerimientos productivos de las aves, y la tecnología busca que el animal absorba y retenga una mayor proporción de los minerales disponibles, disminuyendo así la cantidad de fuentes adicionales de fósforo necesarias en la formulación. Para una industria que utiliza millones de toneladas de alimento balanceado cada año, incluso una reducción limitada del costo unitario puede adquirir una dimensión económica considerable cuando se traslada a grandes volúmenes. El aditivo presenta además una característica vinculada con su origen, ya que se produce a partir de aceites vegetales y utiliza una molécula renovable en reemplazo de una materia prima de origen fósil, y de acuerdo con la compañía cada kilogramo utilizado permitiría evitar la extracción de casi 8 kilos de fosfato de la naturaleza, con una estimación empresarial que señala que por cada tonelada de fosfato cuya producción se evita dejaría de emitirse más de una tonelada de dióxido de carbono.

La escala potencial de la innovación está directamente relacionada con el tamaño de la producción pecuaria brasileña, ya que durante 2025 la avicultura de carne y postura consumió más de 45 millones de toneladas de ración en Brasil, mientras que la demanda correspondiente a la producción porcina superó los 22 millones de toneladas, volúmenes que convierten la eficiencia nutricional y el costo de las formulaciones en variables decisivas para la competitividad de ambas cadenas. Según explicó Luis Angreguetto, investigador de GFS y doctor en Ciencia Animal, el desarrollo incrementa la absorción y retención de minerales, permitiendo que las aves aprovechen mejor esos nutrientes durante su crecimiento y requieran una menor incorporación de fuentes de fósforo, y desde el sector productivo también señalan que la herramienta busca ahorrar determinados nutrientes y mejorar la absorción de otros, aumentando la eficiencia general de la alimentación.

El salto productivo de la nueva planta resulta significativo y su ubicación en Apucarana responde a una decisión logística, debido a su proximidad con importantes regiones productoras de carnes y grandes consumidores de alimento balanceado del Sur, Sudeste y Centro-Oeste de Brasil, además de su conexión vial hacia Curitiba y el Puerto de Paranaguá. La tecnología ya se utiliza en el mercado brasileño y también tiene presencia internacional, con exportaciones hacia Chile y países asiáticos, y la empresa informó que avanza con procesos de registro en Europa y América, con México y Estados Unidos entre los mercados inicialmente considerados, con el objetivo empresarial de ampliar los destinos durante 2026 y alcanzar más de 20 mercados hacia fines de 2028.

La expansión industrial incluye también desarrollos destinados a la producción porcina, segmento en el que la compañía trabaja con fibras naturales obtenidas a partir de pinos provenientes de reforestación, utilizadas para favorecer el funcionamiento intestinal y mejorar el aprovechamiento de los nutrientes presentes en las dietas, y con la nueva estructura productiva la capacidad mensual destinada a estas fibras alcanza las 1.600 toneladas. El crecimiento de estas soluciones ocurre mientras Brasil busca agregar tecnología propia a una cadena agroindustrial en la que ya ocupa posiciones relevantes como productor de granos y proteínas animales, y además de la disponibilidad de maíz y soja para alimentación, la eficiencia con que esos ingredientes y minerales son utilizados puede incidir directamente sobre los costos de producción y el desempeño de granjas e integraciones. La adopción comercial será la que determine finalmente cuánto del ahorro proyectado puede trasladarse a las formulaciones utilizadas a gran escala, y según los ensayos comunicados por la desarrolladora, la reducción estimada de 20 a 30 reales por tonelada de ración se combina con un menor requerimiento de fosfato, en un mercado que con más de 67 millones de toneladas de alimento consumidas entre aves y cerdos durante 2025 ofrece una dimensión considerable para tecnologías orientadas a producir proteína animal utilizando los nutrientes con mayor eficiencia.