El trigo dejó rindes históricos y la campaña gruesa avanza en condiciones ideales en el centro-norte santafesino

Con un promedio de 44 quintales por hectárea y más de dos millones de toneladas producidas, la cosecha de trigo superó ampliamente a la campaña anterior, mientras soja, maíz y girasol evolucionan con óptima disponibilidad hídrica.

La campaña agrícola 2025 muestra resultados sobresalientes en el centro y norte de la provincia de Santa Fe, impulsada por condiciones climáticas favorables y una sostenida disponibilidad de agua en los perfiles de suelo. La cosecha de trigo finalizó con rendimientos muy superiores a los registrados el año pasado, mientras que la campaña gruesa avanza con expectativas positivas para los principales cultivos.

De acuerdo con el último relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte santafesino, durante la semana comprendida entre el 10 y el 16 de diciembre se registró la sexta semana consecutiva de precipitaciones en la región, un factor que, si bien condicionó el ritmo de las labores, resultó clave para sostener el buen estado general de los cultivos.

En el caso del trigo, se sembraron cerca de 476.500 hectáreas con variedades de ciclos largo, intermedio y corto. Los lotes presentaron un buen stand de plantas, adecuada sanidad y no evidenciaron inconvenientes durante las etapas de fructificación y madurez. El proceso de cosecha concluyó en todos los departamentos del área de estudio, con un rinde promedio de 44 quintales por hectárea, lo que representa un incremento de 19 quintales respecto de la campaña 2024. La producción total alcanzó las 2.095.353 toneladas.

En paralelo, la siembra de soja tardía tomó un fuerte impulso tras las lluvias, con una intención de implantación similar a la del ciclo anterior, estimada en torno a las 600.000 hectáreas. En cuanto a la soja temprana, la intención inicial fue de 1,1 millón de hectáreas y finalmente se implantaron alrededor de 1.070.000, con buena germinación y desarrollo vegetativo.

El girasol también mostró una expansión significativa, con 160.000 hectáreas sembradas, un 18% más que en la campaña previa. En la mayor parte del área de estudio, los cultivares se encuentran en estado muy bueno a excelente, favorecidos por la situación hídrica y los registros térmicos. En sectores del norte, especialmente en los departamentos Nueve de Julio y San Cristóbal, se registraron ataques de aves que obligaron a realizar aplicaciones para el secado anticipado, con el objetivo de reducir pérdidas y adelantar la cosecha.

El maíz temprano, por su parte, alcanzó las 95.000 hectáreas implantadas, lo que implica un aumento del 20% respecto del ciclo anterior. Los lotes presentan buena emergencia, adecuada densidad de plantas y un desarrollo vegetativo vigoroso, con estados fenológicos óptimos y sin complicaciones sanitarias.

En el caso del algodón, la superficie prevista sería similar o levemente inferior a la del año pasado, con una menor implantación en el sector este debido a estrategias de rotación con girasol o maíz temprano. Hasta el momento, el avance de siembra ronda el 50%, condicionado por excesos de humedad. El sorgo granífero, en tanto, registra una reducción estimada del 10% en la superficie implantada, afectado por los malos resultados de la campaña previa; sin embargo, el progreso de siembra ya alcanza el 75%.

En el conjunto de los departamentos del centro-norte santafesino, las precipitaciones acumuladas desde fines de octubre permitieron constatar una buena a muy buena disponibilidad de agua útil en los suelos, condición que resulta determinante para el desarrollo de los cultivos de la campaña gruesa. En este contexto, los resultados de la campaña fina y la evolución favorable del nuevo ciclo agrícola comienzan a delinear un escenario productivo alentador para la región, aunque condicionado por las particularidades locales y las decisiones de inversión tecnológica de cada productor.