Menos trigo en el mundo y una oportunidad para Argentina en el mercado internacional

La reducción de la oferta global de trigo y el ajuste de los stocks mundiales abren un escenario favorable para los precios internacionales, en un contexto que podría posicionar a Argentina como uno de los principales protagonistas de la campaña 2026/27.

El mercado mundial del trigo se encamina hacia un nuevo escenario de mayor equilibrio entre oferta y demanda luego de varios años marcados por la volatilidad, los conflictos geopolíticos, los eventos climáticos extremos y las modificaciones en las políticas comerciales internacionales.

Según las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción global alcanzaría las 819 millones de toneladas durante la campaña 2026/27, una cifra que se ubica 26 millones de toneladas por debajo del récord registrado en el ciclo anterior.

Mientras tanto, el consumo mundial continúa creciendo de manera sostenida, generando una reducción gradual de los stocks disponibles y fortaleciendo las perspectivas de firmeza en los precios internacionales.

Entre los factores que explican este nuevo escenario aparecen las pérdidas productivas registradas en Estados Unidos y Canadá a causa de la sequía, la evolución de las exportaciones provenientes de la región del Mar Negro, la fuerte competencia comercial de Rusia y Ucrania y las perspectivas de menores cosechas en países exportadores como Australia y Argentina.

En este contexto, el mercado internacional continuará mostrando una elevada sensibilidad frente a cualquier evento climático que afecte el desarrollo de los cultivos en el hemisferio norte.

Para Argentina, la campaña 2026/27 comienza con perspectivas alentadoras. La buena disponibilidad de humedad en gran parte de la región agrícola y las condiciones climáticas iniciales favorables permiten proyectar una superficie sembrada de entre 6,5 y 6,7 millones de hectáreas, una de las más elevadas de los últimos años.

Sin embargo, los productores continúan enfrentando desafíos vinculados a los costos de producción. El aumento de los precios de la energía, los fertilizantes y otros insumos obliga a optimizar el uso de la tecnología y mejorar la eficiencia económica de cada planteo productivo.

En este escenario, el esquema de doble cultivo junto con la soja vuelve a posicionarse como una alternativa atractiva para mejorar la rentabilidad de los establecimientos agrícolas.

Si las condiciones climáticas acompañan y se confirma la posibilidad de un nuevo evento climático Niño, Argentina podría alcanzar nuevamente una producción superior a las 20 o 22 millones de toneladas.

Uno de los aspectos que seguirá bajo observación será la calidad del cereal. Un eventual exceso hídrico podría generar una oferta con menores niveles de proteína y gluten, una situación similar a la observada durante la campaña actual.

En materia comercial, la reciente reducción de los derechos de exportación mejora parcialmente la competitividad del trigo argentino y podría favorecer un incremento de las ventas externas.

La combinación de una menor oferta mundial, una demanda internacional sostenida y condiciones productivas relativamente favorables abre una oportunidad para que Argentina fortalezca su participación en el mercado global y consolide una nueva campaña de alto volumen exportador.