Productores agrícolas buscan reducir costos y proyectan una mayor siembra de soja para la próxima campaña

En la región núcleo crece la tendencia a reemplazar maíz y trigo por soja debido al menor nivel de inversión requerido por hectárea.

Los productores agropecuarios de la región núcleo proyectan una mayor superficie sembrada con soja para la campaña 2026/27, en un contexto marcado por el aumento de costos productivos y la necesidad de reducir inversiones por hectárea.

Según datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario y difundidos por TodoAgro, la intención de siembra de soja ya suma unas 240.000 hectáreas adicionales respecto del ciclo anterior.

El cambio de tendencia aparece pese a que las proyecciones climáticas anticipan uno de los mejores escenarios de la última década para los cereales, especialmente para el maíz, impulsado por la recuperación de reservas hídricas subterráneas y la expectativa de un fenómeno climático de El Niño favorable para las lluvias desde la primavera.

Sin embargo, los productores priorizan estrategias de menor riesgo financiero y menor necesidad de capital inicial.

Uno de los principales factores que explican el avance de la soja es que absorbería cerca del 80% de las 300.000 hectáreas que dejarían de sembrarse con trigo en la región núcleo.

Además, en las primeras encuestas de intención de siembra ya aparece una preferencia creciente por la oleaginosa frente al maíz.

En Marcos Juárez, una de las principales zonas maiceras del país, se estima que la superficie destinada a soja de primera aumentaría 15%, mientras que el maíz retrocedería 10% respecto de la campaña previa.

Productores de General Pinto resumieron la situación señalando que el incremento de costos tanto en pesos como en dólares está empujando a muchos establecimientos hacia esquemas productivos menos demandantes en inversión.

“Con este panorama hay una tendencia a ir hacia soja de primera y bajar maíz por una cuestión de inversión por hectárea”, indicaron desde la zona.

Según las proyecciones económicas relevadas por la Bolsa rosarina, implantar una hectárea de maíz requiere actualmente una inversión cercana a los 1.300 dólares, mientras que la soja demanda alrededor de 700 dólares.

En campo propio, la soja proyecta márgenes netos estimados en 445 dólares por hectárea, apenas por encima de los 437 dólares estimados para el maíz.

En campos alquilados, ambos cultivos presentan rentabilidades mucho más ajustadas, aunque la soja continúa apareciendo como la alternativa más defensiva para muchos productores.

El informe también señala que el esquema combinado trigo/soja continúa siendo el más rentable dentro de la rotación agrícola, aunque exige una inversión cercana a los 1.400 dólares por hectárea.

Otro factor central detrás de la pérdida de competitividad de los cereales aparece en la estructura de costos. Fertilizantes y transporte representan actualmente más de la mitad de la inversión total tanto en trigo como en maíz.

En el caso del trigo, la fertilización explica el 35% de los costos, mientras que el flete representa otro 19%. Para el maíz, el transporte alcanza el 27% y la fertilización el 25%.

El informe advierte además que la distancia a los puertos continúa siendo determinante para la rentabilidad agrícola, especialmente en zonas alejadas de Rosario, principal nodo exportador del país.

En ese contexto, muchos productores comenzaron a explorar acuerdos directos con molinos y compradores regionales para reducir costos logísticos y mejorar márgenes en la próxima campaña.