Productores chilenos reducen un 32% el uso de fitosanitarios y mejoran su productividad con manejo integrado de plagas
Una iniciativa aplicada en seis huertos de la agricultura familiar campesina demostró que es posible aumentar la producción, reducir costos y fortalecer la sustentabilidad mediante estrategias de control preventivo y asesoramiento técnico especializado.
Seis huertos piloto de la agricultura familiar campesina chilena finalizaron la temporada 2025-2026 con resultados alentadores en materia productiva, económica y ambiental gracias a la implementación de estrategias de Manejo Integrado de Plagas (MIP).
La iniciativa, denominada Agricultura Sostenible en Acción, es ejecutada por AFIPA Chile con el respaldo de CropLife International y busca acercar herramientas técnicas especializadas a pequeños productores agrícolas, un segmento que históricamente ha tenido menor acceso a asesoramiento permanente.
El programa permitió reducir hasta un 32% las aplicaciones fitosanitarias y alcanzar importantes incrementos de productividad en distintos cultivos a lo largo del país.
Uno de los casos más destacados se registró en la Región del Maule, donde un productor de tomates pasó de obtener 600 a 3.200 cajas en una superficie de apenas 0,45 hectáreas, lo que representó un incremento del 433% respecto de la temporada anterior.
En paralelo, una productora de Caleta Vítor, en la Región de Arica y Parinacota, logró disminuir significativamente la utilización de fitosanitarios mediante sistemas de monitoreo y prácticas de economía circular, manteniendo niveles de producción acordes a los estándares locales.
El proyecto se basa en la aplicación del Manejo Integrado de Plagas, una metodología que prioriza el monitoreo constante de los cultivos, la toma de decisiones a partir de umbrales económicos y la utilización de productos fitosanitarios únicamente cuando resulta estrictamente necesario. La estrategia combina control biológico, manejo agronómico y herramientas preventivas, dejando la intervención química como último recurso.
La implementación territorial se desarrolla con el apoyo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), que colabora en la selección de predios, la coordinación de equipos técnicos y la capacitación de productores. Además, los resultados son evaluados por especialistas independientes pertenecientes al Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) y consultoras técnicas especializadas.
Otros casos relevantes incluyeron a un productor de cerezas de la Región de O’Higgins, que alcanzó un rendimiento exportable superior al 87%, y a un productor de frutillas de la Región Metropolitana, que redujo un 24% sus costos en agroquímicos y bioestimulantes gracias a aplicaciones realizadas únicamente cuando los monitoreos lo justificaban.
Desde AFIPA Chile señalaron que estos resultados evidencian que la combinación entre conocimiento técnico, uso responsable de fitosanitarios y estrategias preventivas puede mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad de la pequeña agricultura. Además, destacaron el papel estratégico que cumplen estos productores en la seguridad alimentaria, al abastecer una parte significativa del consumo interno de alimentos del país.