Nuevos indicadores reflejan estancamiento económico y mayor incertidumbre en Argentina

Un informe de la Universidad de San Andrés detectó una actividad prácticamente estancada en el inicio de 2026 y un aumento de la incertidumbre económica durante mayo.

La economía argentina comenzó 2026 mostrando señales de desaceleración y mayores niveles de incertidumbre, según distintos indicadores elaborados por la Universidad de San Andrés (UdeSA), que reflejan una actividad prácticamente estancada durante el primer trimestre y un deterioro en las expectativas económicas.

Los datos aparecen en un contexto donde el Gobierno nacional busca instalar expectativas de recuperación para los próximos meses, mientras analistas privados y centros de estudios advierten sobre la falta de motores claros de crecimiento sostenido.

Según reconstruyó Ámbito, uno de los principales indicadores difundidos por la UdeSA es un “nowcast” trimestral del Producto Bruto Interno (PBI), una herramienta de estimación rápida que busca anticipar la evolución económica antes de la publicación de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La última actualización del indicador, correspondiente al 8 de mayo, mostró que la actividad económica habría crecido apenas 0,03% durante el primer trimestre de 2026 en comparación desestacionalizada con el cierre del año pasado.

Desde la universidad explicaron que el índice funciona como un termómetro de alta frecuencia para medir la salud económica del país y detectar cambios de tendencia antes que los relevamientos tradicionales.

La directora del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios de la UdeSA, Paula Margaretic, señaló que en Argentina existe un fuerte retraso entre el cierre estadístico y la publicación oficial de datos económicos.

“En Estados Unidos son 20 días; en Argentina son 84 días de diferencia”, explicó la especialista al comparar la velocidad de publicación de indicadores oficiales.

El nowcast de la universidad se alimenta automáticamente de nuevos datos publicados y busca anticipar variaciones abruptas de actividad antes de que aparezcan reflejadas en el consenso de mercado.

Entre los factores con mayor impacto sobre la estimación económica aparecen el EMAE —el indicador de actividad mensual del INDEC—, las importaciones y los despachos de cemento, variables consideradas claves para monitorear el comportamiento productivo.

En paralelo, la UdeSA difundió también el índice EPU Argentina, un indicador diseñado para medir el nivel de incertidumbre económica y política a partir del análisis de artículos periodísticos vinculados simultáneamente con economía, política e incertidumbre.

El indicador registró en mayo una suba mensual del 9,7% y alcanzó un valor de 143,5 puntos, reflejando un incremento de la incertidumbre económica dentro del país.

Según el informe, el aumento de la incertidumbre podría afectar negativamente las decisiones de inversión y las expectativas económicas del sector privado.

La serie histórica del índice muestra además una elevada volatilidad durante los últimos dos años, con fuertes oscilaciones vinculadas a la inestabilidad política y económica.

Mientras tanto, desde el Gobierno nacional el ministro de Economía, Luis Caputo, continúa sosteniendo una visión optimista y aseguró recientemente que “los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas”.

El funcionario respaldó esa proyección en algunos indicadores positivos registrados durante marzo, mes en el que distintas consultoras privadas detectaron leves mejoras mensuales de actividad.

Sin embargo, los primeros datos de abril volvieron a generar dudas entre economistas y centros de estudios privados.

La Fundación Capital advirtió que varios indicadores productivos mostraron retrocesos durante abril, incluyendo caídas en despachos de cemento, producción automotriz y consumo.

También se observaron bajas en la recaudación real del IVA y en el patentamiento de automóviles, aunque el mercado de motos mantuvo una tendencia positiva.

Frente a ese escenario, distintas consultoras comenzaron a revisar sus proyecciones económicas para 2026.

El equipo económico conducido por Martín Redrado estimó que la economía argentina podría crecer apenas un 2% interanual durante el año, un desempeño considerado “muy modesto” frente a las expectativas oficiales de recuperación.