El riesgo país supera los 530 puntos y crece la cautela en los mercados por la tensión global
La deuda argentina opera con bajas y el indicador de J.P. Morgan vuelve a subir, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y el conflicto en Medio Oriente.
El riesgo país de la Argentina volvió a ubicarse por encima de los 530 puntos básicos, en una jornada atravesada por la cautela de los inversores frente a la escalada de tensiones internacionales. De acuerdo con datos relevados por Ámbito, el indicador elaborado por J.P. Morgan avanzó por tercera rueda consecutiva y alcanzó los 531 puntos, reflejando un deterioro en la percepción de riesgo sobre los activos locales.
El comportamiento del mercado estuvo influido por factores externos, especialmente por la situación en Medio Oriente. La reciente incautación de un buque iraní por parte de Estados Unidos y el restablecimiento de controles en el estrecho de Ormuz por parte de Irán generaron incertidumbre respecto a la continuidad del alto el fuego, lo que impactó negativamente en los mercados emergentes, incluida la Argentina.
En ese contexto, los bonos soberanos operaron con mayoría de bajas tanto en el mercado local como en el exterior. Entre los títulos más afectados se destacaron el Global 2041 y el Global 2038, con caídas cercanas al 0,6%, mientras que solo algunos papeles lograron sostener leves avances. La tendencia negativa refleja el repliegue de los inversores ante un escenario internacional más volátil.
A nivel doméstico, el mercado también sigue de cerca la estrategia del Banco Central, que continúa interviniendo para evitar una apreciación excesiva del peso y fortalecer las reservas internacionales. Esta dinámica se ve favorecida por el ingreso de divisas vinculado a la liquidación de la cosecha gruesa y por un saldo comercial positivo, que en marzo alcanzó más de 2.500 millones de dólares.
En paralelo, el Tesoro avanza en operaciones financieras para administrar los vencimientos de deuda de corto plazo, incluyendo canjes de títulos con el objetivo de despejar compromisos inmediatos y ordenar el perfil de pagos. Estas medidas buscan sostener la estabilidad financiera en un contexto de acceso limitado al financiamiento externo.
En el mercado accionario, el desempeño fue dispar. El índice S&P Merval mostró una leve suba, impulsado principalmente por empresas del sector energético, mientras que en Wall Street las acciones argentinas registraron mayoría de bajas, reflejando el impacto del contexto global en los activos locales.
Así, la evolución del riesgo país vuelve a poner en evidencia la sensibilidad de la economía argentina frente a los shocks externos. La combinación de incertidumbre geopolítica, volatilidad financiera y factores internos mantiene al mercado en una posición expectante, a la espera de señales más claras tanto en el frente internacional como en la política económica local.