El S&P 500 cae por la presión sobre los chips y la suba del petróleo
Las acciones tecnológicas retrocedieron ante las dudas sobre las elevadas valuaciones vinculadas con la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, el barril de Brent superó los US$85 por la escalada del conflicto con Irán y las dificultades para el transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz.
Las principales bolsas de Estados Unidos operaron con resultados dispares este jueves, presionadas por una nueva caída de las empresas de semiconductores y por el aumento del precio internacional del petróleo. Los inversores evalúan si las fuertes inversiones en inteligencia artificial podrán sostener las valuaciones alcanzadas por las compañías tecnológicas durante los últimos meses.
El índice S&P 500 retrocedió un 0,18%, mientras que el Nasdaq Composite perdió un 0,50%. El Dow Jones Industrial logró diferenciarse de la tendencia y avanzó un 0,28%, respaldado por sectores menos expuestos a la corrección tecnológica.
Las acciones de los fabricantes de chips concentraron buena parte de las ventas. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company cayó pese a elevar su previsión de crecimiento de ingresos para 2026 por encima del 40% y aumentar su presupuesto de inversiones a un rango de entre US$60.000 millones y US$64.000 millones.
La compañía, principal fabricante de procesadores avanzados para Nvidia, anticipó además que incrementará de manera significativa sus desembolsos durante los próximos tres años para atender la demanda de infraestructura vinculada con la inteligencia artificial. Sin embargo, los anuncios no lograron disipar las dudas sobre la sostenibilidad de las elevadas cotizaciones del sector.
De acuerdo con Bloomberg Línea, los cuatro principales operadores estadounidenses de inteligencia artificial, entre ellos Meta y Alphabet, prevén destinar más de US$725.000 millones durante este año a centros de datos, servidores y otros componentes tecnológicos. El volumen de recursos comprometidos genera expectativas de crecimiento, pero también interrogantes sobre la rentabilidad futura de esas inversiones.
Los analistas consideran que la evolución de las empresas de semiconductores será determinante para el comportamiento general del mercado. Una recuperación sostenida podría devolver confianza a los inversores, mientras que una profundización de las bajas aumentaría las preocupaciones sobre una posible corrección más amplia de las acciones tecnológicas.
Las tensiones geopolíticas también influyeron sobre la jornada. El petróleo Brent superó los US$85 por barril después de acumular un incremento del 12% durante las tres ruedas anteriores, en medio de nuevos ataques estadounidenses contra Irán y de los riesgos para la circulación de buques en el golfo Pérsico.
El conflicto mantiene bajo presión el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de energía. El flujo promedio de petróleo transportado por esa vía descendió desde 4,6 millones hasta 3,9 millones de barriles diarios, debido a las amenazas de minas, misiles, drones y posibles restricciones impuestas por Teherán.
Algunos especialistas estiman que la incertidumbre podría incorporar una prima permanente de entre US$5 y US$15 al precio del Brent. La Agencia Internacional de Energía también advirtió sobre el nerviosismo del mercado y los riesgos que supondría una interrupción prolongada del suministro.
En Estados Unidos, los indicadores económicos continuaron mostrando cierta solidez. Las ventas minoristas aumentaron un 0,2% en junio y avanzaron un 0,7% al excluir las estaciones de servicio, impulsadas por el comercio electrónico, los concesionarios de vehículos y los establecimientos de artículos deportivos y electrónicos.
Las ventas de combustibles disminuyeron un 5,3% como consecuencia de los menores precios de la gasolina durante junio. En paralelo, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron a 208.000, por debajo de las previsiones, mientras que las peticiones continuas retrocedieron a 1,81 millones.
El fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos presionaron sobre el oro, que cayó hasta aproximadamente US$4.033 por onza. Los inversores temen que el encarecimiento de la energía vuelva a impulsar la inflación y reduzca el margen de la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria.
Las monedas latinoamericanas también mostraron retrocesos frente al dólar. El peso colombiano, el real brasileño, el peso mexicano y el peso chileno perdieron terreno, mientras que la moneda argentina se apartó de la tendencia regional.
Entre las novedades empresariales, UnitedHealth mejoró sus previsiones de ganancias para 2026, mientras que Uber acordó la compra de la compañía alemana Delivery Hero por US$14.800 millones. Japón, por su parte, anunció la adquisición de 27.500 chips Rubin de Nvidia para desarrollar un modelo de inteligencia artificial aplicado a la robótica y fortalecer su autonomía tecnológica.