Brasil mantiene su liderazgo industrial en América Latina

La industria brasileña sigue siendo el motor de la región, pero enfrenta un escenario complejo: la CNI elevó su proyección de crecimiento al 2,1% para 2026, aunque el sector manufacturero muestra signos de estancamiento estructural frente al resto del mundo.

Brasil se consolida como la economía con mayor peso industrial de América Latina, con un valor agregado de la industria (incluyendo construcción) de USD 457.726 millones en 2024 , lo que equivale aproximadamente al 20,94% de su Producto Interno Bruto . La Confederación Nacional de la Industria (CNI) elevó su proyección de crecimiento para el sector industrial en 2026 del 1,6% al 2,1%, manteniendo la previsión de crecimiento del PIB en 2% .

Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una realidad más compleja. La revisión al alza fue impulsada principalmente por la industria extractiva, cuya proyección de crecimiento pasó de 7,8% a 9,1% gracias al aumento de la producción petrolera, un sector menos sensible a los efectos de los altos tipos de interés . La industria de transformación, por su parte, apenas mejoró su estimación del 0,3% al 0,6%, impulsada por derivados del petróleo, productos farmacéuticos y automóviles, pero la entidad advierte que la mayor parte del sector sigue presionada por la competencia de productos importados, los elevados tipos de interés y el aumento de costos .

El panorama es aún más crítico cuando se analiza el desempeño comparativo. Brasil cayó al puesto 69 en un ranking de 90 países por crecimiento del sector manufacturero en el primer trimestre de 2026, frente al puesto 33 a inicios de 2024 . Mientras la manufactura global se expandió un 3,1% interanual, la producción brasileña se mantuvo prácticamente plana . Según el economista jefe del Iedi, Rafael Cagnin, la industria brasileña sigue muy limitada por los tipos de interés, que actualmente se sitúan en el 14,25% anual, afectando especialmente a los segmentos de alta tecnología . La apreciación del real también agrava el problema, ya que, aunque beneficia a los sectores que dependen de insumos importados, también aumenta la competencia de productos extranjeros en el mercado interno, exponiendo las brechas estructurales de competitividad .

A esto se suma el conflicto entre la política industrial (Nova Indústria Brasil) y la política macroeconómica restrictiva, un fenómeno que, según Cagnin, ha limitado históricamente la efectividad de las políticas industriales en Brasil . Con estos desafíos, la industria brasileña se mantiene como el motor regional pero busca un crecimiento más inclusivo y sostenido.