Exportaciones en América Latina: los países que liderarán el crecimiento en 2026

La CEPAL proyecta un salto del 20% en las exportaciones regionales. Perú, México y Bolivia lideran, mientras Asia gana peso como destino comercial.

Las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecerían un 20% durante 2026, según las proyecciones difundidas este 15 de octubre por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El organismo anticipa que Perú, México y Bolivia estarán entre los países de mayor expansión, impulsados por la demanda internacional de materias primas, productos industriales y recursos estratégicos. Para el sector agroexportador, el escenario abre oportunidades comerciales, aunque también plantea desafíos relacionados con los costos logísticos, las barreras comerciales y la necesidad de agregar valor a la producción regional.

El informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026 muestra una aceleración de los flujos comerciales durante el primer semestre. Las exportaciones de bienes aumentaron un 20% interanual y las importaciones avanzaron un 14%, mientras que el intercambio total de bienes y servicios registró incrementos del 18% y 13%, respectivamente. El desempeño estuvo asociado tanto a mayores volúmenes comercializados como a la evolución de los precios internacionales. La región busca consolidar esta recuperación en un escenario de creciente competencia y reconfiguración de las cadenas globales de valor.

Ranking de exportaciones 2026: qué países crecerán más y cuáles retrocederán

El ranking refleja importantes diferencias entre las economías latinoamericanas. Perú lideraría con una expansión del 30%, seguido por México con el 26% y Bolivia con el 23%, mientras Argentina y Paraguay compartirían un crecimiento del 19%. Brasil, una de las principales potencias agroexportadoras mundiales, registraría una suba del 17%. En contraste, algunas economías del Caribe enfrentarían retrocesos significativos. La CEPAL estima que 28 de los 33 países analizados terminarían el año con incrementos en el valor de sus ventas externas, consolidando una recuperación comercial extendida, aunque desigual.

El crecimiento también se reflejaría en los montos exportados. Las ventas externas regionales pasarían de aproximadamente US$1,5 billones en 2025 a US$1,9 billones en 2026, de acuerdo con las estimaciones del organismo. México alcanzaría US$835.325 millones, Brasil US$405.481 millones y Argentina US$103.390 millones. Chile proyecta US$125.226 millones, Perú US$122.421 millones y Colombia US$59.119 millones. Estas cifras corresponden al conjunto de bienes exportados, por lo que incluyen productos agrícolas, industriales, energéticos y minerales, y no deben interpretarse exclusivamente como resultados del sector agropecuario.

Estados Unidos, China y el agro: los mercados que impulsan el comercio regional

La diversificación de destinos aparece como uno de los principales motores del crecimiento. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones latinoamericanas hacia Asia aumentaron un 37% interanual, mientras que los envíos a China avanzaron un 24%. El crecimiento fue todavía más pronunciado hacia India, con un incremento del 102%, y hacia los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), con una expansión del 28%. Estos movimientos reflejan el creciente interés de los mercados asiáticos por los recursos naturales y la producción regional, aunque no todos los sectores participaron con la misma intensidad.

Estados Unidos continúa siendo un socio comercial decisivo. Según la CEPAL, las exportaciones de América Latina y el Caribe hacia el mercado estadounidense aumentaron un 20% durante los primeros seis meses de 2026, pese a las tensiones arancelarias. Los envíos a la Unión Europea crecieron un 16%, mientras que el comercio intrarregional avanzó un 8%. Para las cadenas agroalimentarias, esta dinámica refuerza la importancia de los acuerdos comerciales, las normas fitosanitarias, la trazabilidad y la infraestructura logística como factores que pueden facilitar o limitar el acceso a mercados de mayor valor.

El agro latinoamericano tiene una oportunidad estratégica dentro de esta expansión, especialmente por su capacidad para abastecer de granos, oleaginosas, carnes, frutas, café, azúcar y productos procesados a diferentes destinos. Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones totales no implica necesariamente una expansión equivalente del comercio agroalimentario. La composición exportadora varía entre países y, en 2026, los minerales, los metales y los combustibles también explican una parte relevante del dinamismo regional. Para los productores y agroexportadores, el desafío consiste en transformar las oportunidades de mercado en operaciones rentables y sostenibles.

Otro aspecto central es la diferencia entre vender más y obtener mayores ingresos por precios. La CEPAL proyecta que el crecimiento del 20% en el valor de las exportaciones de bienes estará compuesto por un aumento del 11% en los precios y del 9% en los volúmenes. Esto significa que una parte importante de la expansión responde a cotizaciones internacionales más elevadas. En el caso de los commodities agrícolas, esta distinción resulta fundamental para evaluar la competitividad, ya que una mejora del valor exportado no siempre representa mayores toneladas embarcadas ni un incremento proporcional de los márgenes productivos.

La infraestructura portuaria, las conexiones ferroviarias, el transporte terrestre y los costos de financiamiento seguirán condicionando la capacidad exportadora de América Latina. También será determinante avanzar en procesos de industrialización, tecnificación y agregado de valor, especialmente en las cadenas agroalimentarias. La integración regional y la diversificación de mercados pueden reducir la exposición a cambios arancelarios, restricciones comerciales y fluctuaciones de la demanda internacional. En ese contexto, los acuerdos comerciales y la coordinación regulatoria adquieren una importancia creciente para mejorar la resiliencia de los países exportadores.

Las perspectivas para el cierre de 2026 son favorables, pero plantean una cuestión de fondo: cómo convertir el aumento de las ventas externas en desarrollo productivo de largo plazo. La CEPAL advierte sobre la necesidad de aprovechar los recursos naturales para impulsar actividades con mayor contenido tecnológico y valor agregado. Para el agro latinoamericano, el desafío no será únicamente exportar más, sino mejorar la productividad, fortalecer la logística y ampliar la participación de productos industrializados en los mercados internacionales. La capacidad de avanzar en esa dirección será decisiva para consolidar la competitividad regional frente a Estados Unidos, Asia y Europa.