La economía cayó 2,6% en febrero y registró su peor retroceso mensual desde fines de 2023

La actividad económica sufrió en febrero una fuerte contracción impulsada por la caída de la industria, el comercio y el impacto del fin de la cosecha de trigo. Aunque algunos sectores vinculados a exportaciones y energía mostraron crecimiento, los indicadores reflejan un escenario de marcada desigualdad sectorial y señales de estancamiento en la demanda interna.

La economía argentina registró en febrero una caída mensual del 2,6%, el retroceso más pronunciado desde diciembre de 2023, según datos difundidos por el INDEC y publicados por Ámbito Financiero. El deterioro estuvo asociado principalmente al mal desempeño de sectores clave como la industria manufacturera y el comercio, además del efecto generado por la finalización de la cosecha récord de trigo.

El informe señala que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró además una caída interanual del 2,1%, la peor marca desde septiembre de 2024. Entre los sectores más afectados se destacó la industria manufacturera, que se desplomó 8,7% interanual, mientras que el comercio retrocedió 7%.

En contraste, algunas actividades vinculadas al perfil exportador de la economía mostraron resultados positivos. El sector de energía y minería creció 9,9%, el agro avanzó 8,4% y la intermediación financiera tuvo una mejora del 6%, aunque el impulso agropecuario comenzó a desacelerarse respecto de los fuertes incrementos registrados en meses anteriores.

Desde distintas consultoras económicas advirtieron que la dinámica actual evidencia una creciente fragmentación en la estructura productiva. Analistas de Balanz Research señalaron que los sectores vinculados a exportaciones y energía continúan compensando parcialmente la debilidad de las actividades asociadas al consumo interno.

Por su parte, el economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, sostuvo que la tendencia general de la actividad económica refleja escaso crecimiento durante el último año y una situación muy heterogénea entre sectores productivos. También indicó que el crédito había funcionado como un sostén parcial durante la primera mitad de 2025, aunque posteriormente perdió dinamismo.

El informe también expone las dificultades persistentes en la industria. Durante el primer bimestre del año, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 54,1%, el nivel más bajo desde la crisis de comienzos de 2002. Entre las ramas industriales más golpeadas aparecieron los insumos para la construcción y productos siderúrgicos, con una caída del 11,8%; vehículos y autopartes, con una baja del 7,3%; y maquinaria y equipos metálicos, afectados por el retroceso en maquinaria agrícola y electrodomésticos.

Además, empresarios industriales consultados por el INDEC manifestaron expectativas poco favorables para los próximos meses en materia de producción, empleo, demanda interna y exportaciones. Entre los principales problemas mencionaron la debilidad del consumo interno y la creciente competencia de productos importados.

Pese al deterioro de febrero, algunos analistas creen que podría observarse una recuperación parcial en marzo debido a una mejora en ciertos indicadores adelantados, como el aumento en la producción de acero, las exportaciones y la actividad automotriz.

Desde el Gobierno nacional buscaron relativizar el impacto de los datos negativos. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la tendencia subyacente de la actividad todavía se mantiene en terreno positivo y atribuyó parte de la caída a factores coyunturales, como una menor cantidad de días hábiles y la realización de un paro general durante febrero.