Así cambiaría Nicaragua con el plan de Daniel Ortega
Un informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) revela que la dictadura impulsa una reforma constitucional para eliminar las elecciones presidenciales, extender los mandatos a 7 años y ampliar el control del régimen sobre todos los poderes del Estado.
La dictadura de Nicaragua impulsa una reforma constitucional para eliminar las elecciones presidenciales y ampliar el control del régimen sobre el Estado, según un informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) divulgado en Costa Rica. La iniciativa formaliza el giro autoritario anunciado por Daniel Ortega el 19 de julio, cuando afirmó que Nicaragua no volvería a celebrar elecciones presidenciales. Poco después, el presidente del Parlamento, el oficialista Gustavo Porras, confirmó la presentación de una iniciativa para reformar la Constitución y suprimir de manera definitiva la posibilidad de unos comicios «justos, competitivos y transparentes», según describe el informe difundido por el Cetcam.
El paquete de reformas incluye la extensión del período presidencial a 7 años renovables, aplicable a más de 7.000 cargos públicos, entre ellos los puestos de elección popular, la cúpula del Ejército y la Policía. Además, la Presidencia quedaría por encima de todos los poderes del Estado, así como de los gobiernos municipales y regionales. Entre 2024 y 2025, la pareja presidencial profundizó su estrategia de control institucional al crear dos copresidencias y restringir el derecho de los ciudadanos a postularse a cargos públicos si las autoridades los consideran «traidores a la patria». Desde 2017, Rosario Murillo ejerce como copresidenta junto a Daniel Ortega, tras ocupar primero la vicepresidencia, y ambos concentran el poder político y administrativo en el país centroamericano.
El informe de Cetcam subraya que Ortega y Murillo han eliminado progresivamente los últimos vestigios de democracia en Nicaragua, entre ellos el derecho fundamental de elegir a los gobernantes. Para el Cetcam, «la comunidad internacional, especialmente el hemisferio americano, tiene una responsabilidad: respaldar decididamente los esfuerzos de toda la sociedad nicaragüense para restablecer la democracia o asumir lo que le corresponde por haber permitido que una nueva dictadura familiar se instalara en América». La respuesta internacional no se ha hecho esperar: tanto la Organización de los Estados Americanos (OEA) como la Unión Europea han expresado su preocupación, y Estados Unidos ha sido uno de los países más activos, solicitando la convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para abordar la situación nicaragüense.
El informe del Cetcam destaca que la radicalización del régimen en Nicaragua representa un desafío para los movimientos prodemocracia en el exilio y clarifica el rumbo de su incidencia internacional. Para estas organizaciones, las reformas impulsadas por Ortega y Murillo constituyen un obstáculo y una señal de que el margen para la acción interna se ha reducido al mínimo. «La eliminación de las elecciones es mucho más grave porque sienta un precedente para Latinoamérica y para el resto del mundo», advierte el informe, citado por EFE, en un contexto donde la comunidad internacional observa con creciente alarma la consolidación de un régimen que elimina cualquier vestigio de competencia electoral y concentra el poder en una sola familia.