La falta de medicamentos e insumos agrava la crisis sanitaria en Ecuador

Familiares de pacientes denuncian que deben comprar de manera privada medicinas, guantes, agujas y otros elementos básicos para sostener tratamientos en hospitales públicos. El abastecimiento nacional rondaba apenas el 34%, mientras el Gobierno impulsa una empresa estatal para centralizar las compras.

La escasez de medicamentos e insumos continúa afectando la atención en los hospitales públicos de Ecuador y obliga a numerosas familias a cubrir gastos que deberían ser asumidos por el sistema estatal. En el Hospital Eugenio Espejo de Quito, pacientes y allegados aseguran que reciben listas informales para adquirir en farmacias privadas desde fármacos costosos hasta materiales básicos.

María del Carmen Sigcho contó que su familiar permanece internado desde hace dos meses por una pancreatitis y necesita medicación que el establecimiento no siempre puede proporcionar. La familia debe afrontar compras casi diarias y, en algunas ocasiones, incluso llevar guantes quirúrgicos solicitados por el propio hospital.

Una situación similar atraviesa Denis Arévalo, quien debió gastar US$66 en medicamentos para un familiar con lupus. Los desembolsos imprevistos se acumulan y afectan especialmente a los hogares que ya enfrentan dificultades económicas por la enfermedad y la necesidad de acompañar permanentemente a los pacientes.

Según recogió CNN, algunos familiares recorren varias farmacias con papeles escritos a mano que detallan ampollas, pañales, cánulas, guantes e inyecciones que no se encuentran disponibles en los establecimientos públicos. Las denuncias no se limitan a Quito y también fueron reportadas en hospitales de otras zonas del país.

Guido Muñoz, jubilado y familiar de una persona que comenzó un tratamiento de quimioterapia por leucemia, afirmó que puede gastar entre US$200 y US$300 por semana. También aseguró que existen medicamentos difíciles de conseguir y que, en algunos casos, los familiares son derivados hacia farmacias específicas.

De acuerdo con los últimos datos oficiales mencionados en el informe, el abastecimiento promedio de medicamentos, dispositivos y otros bienes sanitarios alcanzaba apenas el 34% a nivel nacional. CNN indicó que consultó al Ministerio de Salud, a la Presidencia y a la Secretaría de Comunicación, pero no obtuvo respuestas sobre la situación.

En mayo, el presidente Daniel Noboa dispuso mediante decreto la creación de una empresa estatal con autonomía presupuestaria para centralizar el suministro de medicamentos, equipos, dispositivos médicos, infraestructura y sistemas informáticos de los hospitales dependientes del Ministerio de Salud.

La Federación Médica Ecuatoriana respaldó la iniciativa, aunque reclamó transparencia, planificación técnica, eficiencia y participación de actores sociales. Su presidente, Santiago Carrasco, consideró que el nuevo organismo podría fortalecer la capacidad operativa estatal, siempre que cuente con controles adecuados y mecanismos de rendición de cuentas.

La crisis también afecta a los pacientes con insuficiencia renal. Agrupaciones que realizan protestas frente al Palacio de Carondelet denuncian interrupciones en los tratamientos de diálisis y la necesidad de comprar alcohol, gasas, agujas y otros materiales indispensables para las sesiones.

El Frente de Pacientes Renales reclamó al Gobierno una cobertura continua e integral y advirtió que cada tratamiento perdido representa un riesgo directo para la vida. La situación se encuentra vinculada, además, con la deuda acumulada por el Estado con clínicas privadas que brindan servicios de diálisis.

A los problemas de abastecimiento se suman denuncias sobre corrupción, presiones del crimen organizado e inestabilidad en la conducción sanitaria. En los últimos años fueron asesinados directivos de hospitales públicos y de la seguridad social, mientras las autoridades señalaron la existencia de redes interesadas en controlar contratos y servicios.

El exministro de Salud y consultor de la Organización Panamericana de la Salud José Ruales advirtió que la lucha contra la corrupción no puede utilizarse como argumento para detener el funcionamiento del sistema. También cuestionó los reiterados cambios de autoridades, ya que Ecuador tuvo ocho ministros de Salud en menos de tres años.

Ruales atribuyó parte del deterioro a la falta de continuidad de las políticas públicas, la reducción presupuestaria y la improvisación en los procesos de gestión. Además, señaló que el sistema sanitario debería funcionar como una red de protección social que evite que una enfermedad provoque una crisis financiera para las familias.

Mientras se esperan resultados de las nuevas medidas gubernamentales, pacientes y familiares continúan enfrentando una doble carga: la incertidumbre por el estado de salud y la obligación de financiar medicamentos e insumos que los hospitales públicos no pueden garantizar.