El negocio del biocontrol se acerca a los 15.000 millones de dólares y América Latina gana terreno

El mercado mundial de biocontrol agrícola podría alcanzar los 14.970 millones de dólares en 2032, frente a los 9.830 millones estimados para 2026, con una tasa de crecimiento anual del 7,3%. América Latina ya concentra el 28% del negocio, impulsada por la demanda de soluciones biológicas.

El mercado mundial de biocontrol agrícola podría alcanzar los 14.970 millones de dólares en 2032, frente a los 9.830 millones estimados para 2026, según un informe presentado durante el Annual Biocontrol Industry Meeting celebrado en Basilea, Suiza. El estudio, elaborado por la consultora especializada DunhamTrimmer, proyecta una tasa de crecimiento anual compuesta del 7,3% y confirma el avance de las tecnologías biológicas en la protección de cultivos.

América Latina movilizará 2.740 millones de dólares durante 2026, equivalentes al 28% del mercado mundial, posicionándose inmediatamente detrás de Estados Unidos y Canadá, que juntos alcanzarán los 3.080 millones. Europa representa aproximadamente 2.000 millones, mientras que Asia-Pacífico llegará a 1.760 millones y África a 260 millones. Estas cifras reflejan el peso creciente de la agricultura latinoamericana en la incorporación de bioinsecticidas, biofungicidas, bionematicidas y otras herramientas biológicas destinadas al manejo sanitario de los cultivos.

Dentro de América Latina, Brasil ocupa una posición estratégica por la escala de su producción agrícola, la adopción de bioinsumos y la evolución de su marco regulatorio. Sin embargo, el interés comercial también alcanza a mercados como Argentina, México, Colombia, Chile y Perú, donde la incorporación de soluciones biológicas abre oportunidades para fabricantes, distribuidores y empresas de tecnología agrícola. El crecimiento regional dependerá no solamente de la demanda, sino también de la eficacia agronómica, los costos de aplicación y la capacidad de adaptar los productos a diferentes condiciones productivas.

Uno de los aspectos centrales del informe es que la expansión del sector comienza a mostrar señales de moderación en los mercados más desarrollados. La mayor competencia, la consolidación empresarial y la necesidad de demostrar resultados económicos están modificando las estrategias comerciales. La consultora analizó 217 compañías y amplió su evaluación regulatoria a 27 mercados, incluyendo Argentina y Brasil. Para las empresas latinoamericanas, los tiempos de registro, las exigencias técnicas y la previsibilidad normativa serán factores decisivos para atraer inversiones y acelerar nuevos lanzamientos.

La innovación también está transformando el negocio. Además de los productos microbianos y bioquímicos tradicionales, la industria incorpora tecnologías vinculadas con inteligencia artificial, interferencia de ARN, péptidos y aplicaciones de precisión. Estas herramientas buscan ampliar las alternativas disponibles para el manejo de plagas y enfermedades, especialmente frente a problemas de resistencia. No obstante, su adopción comercial dependerá de la validación técnica, la estabilidad de las formulaciones y la rentabilidad que puedan ofrecer frente a los programas convencionales de protección de cultivos.

Otro aspecto relevante para América Latina es la relación entre biocontrol y exportaciones agroalimentarias. Durante el encuentro, Mark Trimmer, presidente y socio fundador de DunhamTrimmer, destacó el potencial de estas tecnologías para ayudar a los productores a gestionar los riesgos asociados con los límites máximos de residuos y las exigencias fitosanitarias internacionales. Esta posibilidad adquiere importancia para los exportadores regionales de frutas, hortalizas y otros productos agrícolas que deben cumplir requisitos específicos de los mercados de destino, aunque todavía faltan estudios sistemáticos que permitan cuantificar sus beneficios comerciales.

El escenario hacia 2032 plantea una oportunidad para la industria latinoamericana de insumos biológicos, pero también mayores exigencias competitivas. El crecimiento de las ventas no garantizará por sí solo mejores resultados para las empresas ni para los productores. La capacidad de demostrar eficacia, desarrollar soluciones adaptadas a cada cultivo y cumplir con las regulaciones será determinante. En un mercado que podría sumar más de 5.000 millones de dólares en seis años, América Latina tendrá un papel importante en la expansión del biocontrol y en la evolución de los sistemas agrícolas.