Las lluvias reducen la producción de soya en Bolivia
La cosecha de verano 2025-2026 alcanzaría 2,6 millones de toneladas, unas 400.000 menos de lo proyectado inicialmente. El exceso de precipitaciones afectó el rendimiento, la calidad de los granos y el ingreso de maquinaria a los campos.
La producción boliviana de soya correspondiente a la campaña de verano 2025-2026 registraría una reducción de al menos 400.000 toneladas debido a las condiciones climáticas adversas que afectaron a las principales zonas agrícolas de Santa Cruz. La estimación inicial era de 3 millones de toneladas, pero fue recortada a 2,6 millones tras una evaluación técnica realizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo.
Durante la campaña se sembraron alrededor de 1,3 millones de hectáreas. Los cultivos atravesaron primero un período de sequía entre diciembre y enero, coincidente con una etapa decisiva de su desarrollo, y luego soportaron intensas precipitaciones durante febrero y marzo.
Las lluvias afectaron especialmente a Pailón, Cuatro Cañadas y San Julián, localidades que concentran cerca del 60% de la superficie sembrada durante la campaña de verano. También se registraron problemas en El Puente, San Pedro, Santa Rosa de Sara y Yapacaní.
Según informó Opinión, en algunas zonas las precipitaciones superaron los 200 milímetros por metro cuadrado en apenas 48 horas. La acumulación de agua impidió que las maquinarias ingresaran a campos que ya estaban preparados para la cosecha y provocó pérdidas tanto en el peso como en la calidad de los granos.
La evaluación de los productores indica que unas 300.000 hectáreas resultaron afectadas. De ese total, cerca de 30.000 se consideran completamente perdidas, mientras que el resto presenta una disminución considerable de su rendimiento potencial.
El presidente de Anapo, Abraham Nogales, explicó que la proyección de 2,6 millones de toneladas se encuentra en niveles similares a los registrados durante la campaña 2024-2025. A pesar del recorte, la producción sería suficiente para abastecer el mercado interno.
Bolivia requiere alrededor de 800.000 toneladas para la elaboración de harina destinada a la producción pecuaria y de aceite para el consumo de la población. Las aproximadamente 1,8 millones de toneladas restantes podrían destinarse a la exportación como grano o mediante productos con valor agregado, entre ellos harina, torta y aceite.
Los productores esperan una mejora de las condiciones climáticas para evitar nuevas pérdidas y completar la cosecha en las áreas todavía accesibles. Desde el sector remarcaron la importancia de sostener la producción para garantizar el abastecimiento interno y mantener el aporte de la actividad agrícola a las exportaciones del país.