Producir con biológicos requiere repensar hábitos y prácticas de manejo

Trabajar con biológicos requiere siempre buscar respuestas contemplando la particularidad de cada ambiente y problemática. “Hace falta repensar la idea de recetas únicas polifuncionales”, remarcaron en una jornada demostrativa a campo organizada por Rizobacter, donde se evidenció el potencial de estos productos más amigables con la producción sustentable.

Días atrás, en el CET (Centro de Evaluación de Tecnologías) de Rizobacter -ubicado en Pergamino- se llevaron a cabo las jornadas “ReCETeando la agricultura”, donde, por medio de parcelas experimentales, se puso en evidencia el potencial tecnológico de los desarrollos que la compañía ya tiene en mercado junto a otros que están en estado de prelanzamiento.  La consigna, para trabajar con biológicos el desafío está “resetear” los hábito y prácticas de manejo productivo.

“Hace falta repensar la idea de recetas únicas polifuncionales o recomendaciones de productos, sino de soluciones adaptadas a cada situación.  La biología no es uno más uno igual a dos, por lo tanto, tampoco lo pueden ser las maneras de abordar las estrategias productivas”, enfatizaron en la convocatoria.  Los biológicos funcionan en profunda interacción con el ecosistema, por lo que “entender su lógica nos acercará a los resultados esperados”, señalaron desde la compañía.

Existen microorganismos que funcionan mejor en tratamientos de semillas y otros mejor a nivel foliar, e inclusive, algunos tienen un destacado desempeño en el perfil de suelo.  Hoy el desafío no está únicamente en desarrollar nuevos productos biológicos, sino en encontrar, dentro de los microorganismos ya conocidos, los mecanismos de acción en el momento y región oportunos de cada uno y la necesidad o no de complementar con productos de síntesis química.

El control de malezas nos dejó una enseñanza, hace falta más “escuela” que productos.  Existe una enorme paleta de formulaciones, pero el desconocimiento en el manejo productivo trajo aparejado problemáticas, como lo es la resistencia a controladores curativos de malezas o insectos. 

La complementariedad de biológicos y químicos, y la adecuación de tecnologías según manejos diferenciales son claves para impulsar una agricultura regenerativa y rentable. “Hace tres años estamos trabajando en un programa que llamamos BioUnit, que consiste en justamente revisar cuándo y cómo es necesaria y posible la combinación entre químicos y biológicos para un mejor manejo de cultivos. Por ejemplo, en el caso de las carboxamidas, como es el Sedaxane, más Rizoderma (biofungicida en base a Trichoderma), potencia 10 veces el mecanismo de control en situaciones complejas, y aumenta el espectro de control. En otras situaciones detectamos la necesidad de trabajar más con insecticidas porque en los últimos años vienen creciendo plagas y, actualmente, no se cuenta con soluciones biológicas para esos determinados insectos que afectan el crecimiento y desarrollo inicial.