Un tambo argentino comenzará a cobrar bonos de carbono por su producción regenerativa

El establecimiento recibirá cerca de 40 dólares por hectárea durante 2026 tras avanzar en un proceso de reconversión productiva orientado a reducir emisiones y regenerar el ambiente.

Un establecimiento lechero argentino comenzará a percibir este año ingresos por bonos de carbono luego de implementar un modelo de producción regenerativa que modificó de manera integral su estrategia productiva. La experiencia fue presentada durante una jornada para tambos de bajos costos realizada en el marco de TodoLáctea y expuesta por el asesor ganadero Martín Favre.

Según explicó Favre, el campo cobrará durante 2026 unos 40 dólares por hectárea en concepto de bonos de carbono, en lo que representa una de las primeras experiencias de este tipo dentro de la actividad lechera local.

La transición comenzó hace cuatro años, cuando el establecimiento decidió abandonar un esquema tradicional para avanzar hacia un sistema regenerativo con balance negativo de carbono. En ese período, el campo amplió su superficie de 1.022 a 1.475 hectáreas mediante compra y alquiler de tierras, mientras que la producción anual de leche se redujo un 24%, pasando de 7,7 a 5,7 millones de litros.

De acuerdo con Favre, la rentabilidad también disminuyó durante la reconversión, aunque sostuvo que parte de esa caída podrá compensarse mediante los ingresos derivados de los servicios ambientales. “En los indicadores económicos, si bien los datos reflejaron que la producción en general bajó un 10%, esto va a ser compensado por los servicios ambientales”, señaló.

El especialista remarcó que el objetivo del nuevo sistema no se limita únicamente a mejorar la rentabilidad, sino también a regenerar el ambiente y recuperar funciones ecosistémicas del suelo. En ese sentido, explicó que las mediciones realizadas muestran que el establecimiento opera actualmente al 80% de su funcionamiento ambiental potencial, con una captura estimada de entre 0,3 y 0,7 kilos de carbono por litro equivalente en el suelo.

Favre también advirtió que hacia 2030 gran parte de las empresas lácteas exigirán leche con balance “carbono cero”, por lo que consideró necesario que los tambos comiencen a medir sus emisiones y adapten sus sistemas productivos a las nuevas demandas ambientales del mercado.

Durante la exposición se compararon además los resultados ambientales obtenidos en sistemas confinados, pastoriles intensivos y regenerativos, en un contexto donde la sostenibilidad comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de la producción agropecuaria.