China sumó 15 toneladas de oro a sus reservas en septiembre, según análisis de Goldman Sachs
La estimación del banco de inversión supera ampliamente la cifra oficial reportada por el país asiático, sugiriendo una fuerte aceleración de las compras de lingotes por parte de los bancos centrales tras la pausa de verano.
Se calcula que China incorporó 15 toneladas de oro a sus reservas de divisas durante el mes de septiembre, marcando un repunte en la actividad de compra de lingotes por parte de los bancos centrales a nivel global después del habitual descenso estacional de verano, según un informe de Goldman Sachs Group (GS).
Este cálculo del prestigioso banco de inversión contrasta significativamente con las 1,24 toneladas de compras de oro que China comunicó oficialmente para el mismo mes. Analistas externos, como Lina Thomas, estiman que los bancos centrales de todo el mundo adquirieron conjuntamente unas 64 toneladas del metal precioso en septiembre, más del triple de lo comprado en el mes anterior. Bloomberg Línea reportó que Goldman Sachs prevé que esta ola de compras mantenga su ritmo acelerado durante noviembre.
La acumulación de reservas por parte de los bancos centrales ha sido un motor fundamental detrás de la notable escalada del precio del oro en los últimos tres años, llevando la onza a alcanzar máximos históricos de más de 4.380 dólares en octubre, antes de una leve corrección reciente. A pesar de su impacto en la cotización, las adquisiciones soberanas están a menudo rodeadas de secretismo, ya que no todos los países las declaran de forma inmediata o precisa.
Los analistas de Goldman Sachs explicaron en una nota que ven la sostenida acumulación de oro por los bancos centrales como una «tendencia plurianual», impulsada por la necesidad de diversificar reservas y blindarse ante riesgos geopolíticos y financieros. El banco mantiene su proyección de una compra media mensual de 80 toneladas por parte de los bancos centrales hasta finales de 2026. Goldman Sachs sigue pronosticando que los precios del oro podrían alcanzar los 4.900 dólares la onza a finales del próximo año, impulsados tanto por las compras estatales como por la inyección de capital de inversores privados ante la política monetaria expansiva de la Reserva Federal.