Galicia proyecta que la morosidad tocará su punto máximo en marzo y mejorará hacia fin de 2026

El holding financiero anticipa que el deterioro de la cartera llegará a un nivel de entre 6% y 7% en el primer trimestre del próximo año. La integración con HSBC y el recorte de personal ya muestran reducción de costos.

El incremento de la mora se transformó en una señal de alerta para todo el sistema financiero, pero en el caso del Grupo Financiero Galicia ya hay un horizonte definido. Según la entidad, el deterioro observado en los últimos meses estaría cerca de su techo y comenzaría a revertirse en la segunda mitad de 2026.

Durante el tercer trimestre, la cartera irregular alcanzó el 5,8% del total del financiamiento, frente al 4,4% registrado entre abril y junio. El deterioro se concentró en los préstamos personales y el financiamiento con tarjeta de crédito, en línea con el impacto del ajuste de ingresos y el encarecimiento del crédito. En la conferencia con inversores, el CFO Gonzalo Fernández Covaro sostuvo que la curva se acercará a su punto más alto en marzo, con un rango estimado de entre 6% y 7%, y un costo del riesgo que podría ubicarse entre 9% y 10%.

En ese contexto, Fernández Covaro remarcó que la nueva generación de créditos está mostrando un comportamiento sustancialmente mejor que la cartera heredada, aunque advirtió que llevará tiempo terminar de absorber el impacto de los préstamos más riesgosos. De acuerdo con Bloomberg Línea, la entidad cerró el trimestre con una pérdida neta de $87.700 millones, afectada por los costos extraordinarios asociados a la integración de HSBC Argentina, que sumaron más de $105.000 millones.

El margen financiero retrocedió 10% respecto del trimestre previo y los resultados por instrumentos financieros mostraron una caída más profunda. No obstante, la entidad aseguró que noviembre ya exhibió una recuperación hasta niveles similares a los del segundo trimestre, por lo que espera terminar el año con un ROE cercano al 4% reportado y alrededor del 6% una vez descontados los costos no recurrentes.

Para 2026, el banco prevé una mejora significativa: estima un ROE entre 11% y 12%, impulsado por la reducción de gastos derivados de la fusión —incluyendo la salida de unos 2.000 empleados—, la normalización operativa del negocio unificado y una calidad crediticia más estable a medida que la nueva originación reemplaza progresivamente a los préstamos más riesgosos. También espera una baja gradual del costo del riesgo luego del pico previsto para marzo.

La compañía descartó, al menos por ahora, una ampliación de capital. La mejora patrimonial registrada en octubre, tras la recuperación del valor de los bonos soberanos, le otorga margen suficiente para encarar su plan de expansión sin recurrir a nuevas emisiones.