KPMG señala a Argentina como uno de los destinos de inversión más atractivos para 2026

Un informe global ubica al país nuevamente en el radar internacional por reformas, valuaciones competitivas y oportunidades en minería, energía y tecnología. América Latina muestra menos operaciones, pero de mayor valor.

Argentina llega a 2026 con una posición más favorable frente a los inversores globales. La combinación de valuaciones competitivas, un clima político que comienza a estabilizarse y reformas orientadas a reducir la incertidumbre vuelve a ubicar al país entre los destinos con mayor potencial de crecimiento. Así lo revela el estudio “Trazando rutas de valor” elaborado por KPMG, que recopila la visión de 400 ejecutivos de 19 industrias estratégicas encuestados durante septiembre.

Aunque el volumen mundial de fusiones y adquisiciones cayó un 16% en la primera mitad de 2025, el valor total de las operaciones aumentó un 28%, reflejando una estrategia más selectiva y apuntada a activos de impacto. América Latina encarna ese giro: menos transacciones, pero de mayor tamaño, y un renovado interés internacional incluso en un contexto global volátil. En ese ranking regional, Brasil aparece primero por su ecosistema de innovación, seguido por México —favorecido por el nearshoring hacia Norteamérica— y por Chile, que combina estabilidad macroeconómica y valuaciones atractivas. Argentina se ubica justo detrás, destacada por su capital humano, precios competitivos y un escenario político que, según los ejecutivos consultados, empieza a dar señales de previsibilidad.

Andrea Oteiza Centrón, socia de Deal Advisory de KPMG Argentina, resume el fenómeno: “El país está entrando en una etapa con oportunidades reales, donde la solidez institucional, las reformas y las alianzas internacionales abren espacio para inversiones de largo plazo, especialmente en minería, energía, tecnología, infraestructura y agroindustria”. La especialista subraya además el efecto de la Ley Bases y del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que aporta “previsibilidad, estabilidad jurídica y protección”, elementos centrales en decisiones de M&A.

A octubre, el RIGI ya había recibido veinte proyectos por alrededor de US$34.400 millones, mayormente vinculados a minería y energía. Este flujo potencial coincide con la tendencia global hacia inversiones más estratégicas, donde Argentina aparece competitiva por su proporción riesgo-retorno.

El panorama regional también condiciona la estrategia de los inversores. El informe señala que, aunque América Latina ofrece oportunidades en sectores de alto crecimiento —tecnología, energía, servicios financieros—, persisten riesgos elevados: el 63% de los ejecutivos advierte que los cambios políticos generan incertidumbre fiscal y regulatoria, y el 58% menciona el impacto de las tensiones comerciales internacionales. Los desafíos operativos también pesan: las mayores demoras en el due diligence surgen en áreas legales, fiscales y financieras, y las dificultades de integración cultural tras las fusiones siguen siendo frecuentes. Aun así, la inteligencia artificial empieza a modificar el proceso: el 77% ya la utiliza para integración y creación de valor, aunque solo el 23% la aplica a evaluaciones preliminares.

Según datos relevados por Bloomberg Línea, Argentina registró 67 operaciones de fusiones y adquisiciones durante 2025, por un total de US$11.800 millones. La más significativa fue la compra de Arcadium Lithium por parte de Rio Tinto, que convirtió a la minera en la mayor productora de litio del país y que avanza con un proyecto avalado por el RIGI por US$2.744 millones en Salta. También se destacan la adquisición de Telefónica Argentina por Telecom y la compra de los activos locales de Petronas por parte de Vista Energy, ambas por US$1.200 millones.

Con un escenario global orientado a inversiones de mayor escala y un mercado interno en reconfiguración, Argentina aparece nuevamente como un destino relevante para estrategias de largo plazo en 2026, especialmente en los sectores energéticos y tecnológicos.