La posible llegada de Warsh a la Fed reaviva temores en Wall Street por caídas en el S&P 500
Los antecedentes históricos muestran que los cambios en la conducción de la Reserva Federal suelen generar volatilidad en los mercados. Analistas advierten que el índice podría retroceder hasta un 16% en los meses posteriores.
La inminente renovación del liderazgo en la Reserva Federal volvió a encender señales de alerta en los mercados financieros de Estados Unidos. La eventual asunción de Kevin Warsh como presidente del organismo, prevista para mayo si obtiene la confirmación del Senado, podría introducir un nuevo período de turbulencia en la renta variable, según antecedentes históricos.
Estudios de mercado indican que los cambios en la cúpula de la Fed suelen ir acompañados de retrocesos relevantes en el S&P 500. De acuerdo con datos recopilados por estrategas de Barclays, el índice registró, en promedio, caídas del 5%, 12% y hasta 16% en los períodos de uno, tres y seis meses posteriores a la asunción de un nuevo titular del banco central. Estos descensos superan incluso las bajas típicas observadas en un año bursátil promedio.
Analistas advierten que la reacción del mercado no suele producirse de inmediato. En general, los inversores “ponen a prueba” a los nuevos presidentes de la Fed durante sus primeros meses de gestión, evaluando señales sobre la orientación de la política monetaria, el manejo del balance y la relación con el poder político. Este patrón fue señalado en informes recientes que circularon entre operadores y que fueron retomados por medios financieros internacionales como Bloomberg Línea.
El nerviosismo ya se hizo sentir cuando se conoció que el presidente Donald Trump había elegido a Warsh para reemplazar a Jerome Powell. En aquella oportunidad, las acciones estadounidenses retrocedieron ante la percepción de que el exgobernador de la Fed tenía un perfil menos expansivo que otros candidatos considerados.
Si bien durante su paso previo por el banco central Warsh fue identificado como un “halcón”, en los últimos años se mostró más alineado con la visión de Trump, respaldando públicamente tasas de interés más bajas y proponiendo una reducción del balance de la Fed. También planteó la necesidad de revisar los modelos económicos utilizados por la entidad, lo que suma interrogantes sobre la futura estrategia monetaria.
El cambio de liderazgo se produciría en un contexto ya cargado de incertidumbre, marcado por una inflación todavía elevada y señales intermitentes de enfriamiento en el mercado laboral. Desde distintas mesas de análisis advierten que un eventual ajuste en la hoja de balance de la Fed podría drenar liquidez del sistema financiero y presionar a los activos de riesgo.
Otros estrategas, en cambio, sostienen que una conducción más estricta en materia de balance podría contribuir a moderar los precios del oro y fortalecer al dólar, ofreciendo un respiro temporal mientras se definen los lineamientos económicos de fondo. En cualquier caso, la transición en la Reserva Federal aparece como un nuevo factor de volatilidad para los mercados globales en los próximos meses.