Alertan que el aumento acelerado de importaciones pone en riesgo el superávit comercial de 2026

El fuerte incremento en bienes terminados y autos encendió alarmas entre economistas y analistas del mercado. La mejora de los términos de intercambio mantuvo el saldo positivo en 2025, pero podría no repetirse el próximo año.

El notable repunte de las importaciones registrado en 2025 comenzó a instalar un nuevo foco de preocupación para 2026: la posibilidad de que el superávit comercial quede comprometido. En los últimos meses, las compras externas crecieron a un ritmo muy superior al de las exportaciones, impulsadas sobre todo por el ingreso de bienes finales —que aumentaron 62% interanual— y por el fuerte salto del sector automotor, que avanzó 121%.

La inquietud no proviene únicamente de la industria local, que ya advierte por el impacto del ingreso de productos importados sobre la producción interna, sino también de analistas que observan un desfasaje entre el desempeño de las exportaciones y la expansión de las compras externas. Según recordó Ámbito en un análisis sectorial, el saldo positivo acumulado de unos USD 6.800 millones durante los primeros diez meses de 2025 se sostuvo principalmente gracias a los mejores precios relativos, ya que los valores importados retrocedieron 5,3% frente a una baja marginal del 0,3% en las exportaciones.

Martín Polo, economista de Cohen Aliados Financieros, fue uno de los que marcó el desbalance. Señaló ante inversores que, mientras el PBI crece alrededor del 3,5%, las importaciones avanzan cerca del 30%. Si se excluyera la mejora de los términos de intercambio, explicó, el superávit acumulado se reduciría prácticamente a la mitad, quedando por debajo de los USD 3.500 millones.

Aunque parte del aumento corresponde a bienes de capital, considerados una señal positiva por su vínculo con la inversión, el mayor impulso proviene de bienes de consumo y vehículos. “Si esta dinámica no se ajusta, el saldo comercial del año próximo podría deteriorarse de forma acelerada”, advirtió Polo.

Del lado exportador, tampoco hay garantías. El crecimiento del 8% en 2025 se explica por dos motores: la recuperación de los precios del agro y la expansión del rubro energético, particularmente por los mayores envíos vinculados a Vaca Muerta. En cambio, las exportaciones industriales cayeron 1,3% en cantidades y solo mostraron un aumento por precios. De hecho, el superávit energético de USD 6.075 millones explica casi todo el resultado positivo del comercio exterior de este año.

El debate sobre la competitividad cambiaria vuelve así al centro de la escena. Informes privados señalan que las expectativas del mercado continúan previendo una devaluación administrada, aunque reconocen tensiones crecientes en los contratos de futuros a partir del segundo trimestre de 2026. Las consultoras advierten que, sin una recomposición clara de reservas, el espacio para sostener un tipo de cambio estable es cada vez más estrecho. El riesgo país, estabilizado por encima de los 650 puntos, refleja esa cautela.

Con importaciones en aceleración, exportaciones sujetas a shocks de precios y un tipo de cambio en debate, la discusión sobre cómo sostener el equilibrio externo se vuelve uno de los desafíos económicos centrales para el próximo año.