Duros reclamos de la UIA en el Día de la Industria: «La economía no puede medirse sólo por inflación, hay que mirar la actividad»
El presidente de la entidad fabril, Martín Rappallini, hizo un discurso cargado de cuestionamientos, mientras que su vice, Guillermo Moretti, apuntó contra el ministro Luis Caputo: «Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno».
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, afirmó que la economía debe analizarse más allá de la evolución de la inflación y considerar el nivel de actividad. Lo dijo este miércoles durante el acto por el Día de la Industria, que se realizó en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante representantes del empresariado y funcionarios nacionales. «La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad», sostuvo Rappallini, quien señaló que existen «sectores muy golpeados» y empresas con niveles de utilización de capacidad por debajo de sus posibilidades, y pidió una «mirada sistémica» sobre el proceso económico.
Horas antes de la celebración, Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA, había sido mucho más duro. «Esta gente no conoce el país y segundo no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno. Sus finanzas personales aumentaron un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda», dijo en declaraciones a El Destape. «Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización. No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés CONICET, no puede haber industria si vos no tenés INTI», agregó.
Según el diario Infobae, la exposición de Rappallini se dio durante un encuentro que reunió a unos 200 industriales. Entre los presentes se encontraban Leonardo Nardini, intendente del municipio bonaerense donde se realizó el evento; por parte del gobierno nacional, estuvo Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de la Producción; también formaron parte del acto la senadora Flavia Royón; el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino; y el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.
Rappallini presentó el pedido de un puente entre la economía que queda atrás y una economía competitiva, que debe apoyarse en siete puntos: actividad y crédito; competitividad y costo argentino; competencia desleal; energía; morosidad; infraestructura; y modernización laboral y litigiosidad. «La industria compite con el mundo», reiteró durante su discurso. Vinculó la evolución de la actividad industrial con el empleo, el consumo, la inversión, la recaudación y la estabilidad macroeconómica. «La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva», afirmó.
En su diagnóstico, la industria atravesó una etapa de contracción mientras convivieron el orden fiscal, la desaceleración de la inflación y una mayor apertura de la economía. Según expuso, la producción industrial quedó 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que registraron caídas de entre 25% y 30%. También mencionó el impacto laboral: «Desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados», señaló.
El primer punto del puente fue la recuperación del financiamiento. «Tenemos que encontrar instrumentos que permitan sostener la actividad sin comprometer el orden macroeconómico. Y uno de los más importantes es reconstruir el crédito», dijo. El segundo eje se concentró en la competitividad, señalando que las empresas enfrentan impuestos, regulaciones, costos logísticos, problemas de infraestructura, restricciones financieras, distorsiones de precios y cambios de reglas. La UIA propuso un Pacto Fiscal Industrial Federal que involucre a la Nación, las provincias y los municipios en una reducción gradual y coordinada de la presión fiscal sobre la producción.
El tercer punto abordó la competencia desleal, cuestionando las diferencias entre quienes producen y venden bajo todas las reglas y quienes compiten por fuera de ellas. El cuarto eje estuvo dedicado a la energía, señalando que Vaca Muerta debe servir tanto para exportar como para ampliar las exportaciones de productos argentinos, garantizando abastecimiento y energía a precios competitivos. El quinto punto fue la morosidad, solicitando mecanismos para reprogramar deudas bancarias y fiscales. La infraestructura fue el sexto eje, enumerando el estado de las rutas, las demoras portuarias y la falta de redes eléctricas como componentes del costo argentino. El séptimo punto fue la modernización laboral y la litigiosidad, planteando que la nueva legislación laboral abre una oportunidad para actualizar las relaciones de trabajo y reducir la «industria del juicio».
En el tramo final, Rappallini sostuvo que la industria debe integrar de forma explícita el proyecto de desarrollo argentino, señalando que el sector representa cerca de 18% del PIB, 20% del empleo y alrededor de 30% de la recaudación. «Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años», afirmó. «De estos siete puntos se trata el puente: de acompañar la transformación, reducir las fricciones de la transición y generar las condiciones para que nuestras empresas logren atravesar este momento», resumió.