El empleo formal frenó su caída en febrero, aunque persiste el deterioro salarial y la crisis industrial
El trabajo registrado mostró una leve recuperación impulsada principalmente por el sector público, mientras los salarios de convenio volvieron a perder contra la inflación y la industria continuó destruyendo empleo.
El empleo asalariado registrado logró interrumpir en febrero una secuencia de ocho meses consecutivos de caída, aunque la recuperación mostró un alcance limitado y estuvo sostenida principalmente por incorporaciones en el sector público. Al mismo tiempo, los salarios negociados en paritarias volvieron a retroceder frente a la inflación y acumularon su tercera caída real consecutiva, en un escenario de fuerte deterioro del poder adquisitivo y persistente crisis industrial.
Los datos surgen del último informe de la Secretaría de Trabajo elaborado sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que registró durante febrero la creación de 8.336 puestos asalariados formales respecto de enero. Sin embargo, más de dos tercios de esos nuevos empleos correspondieron al sector estatal.
Según el relevamiento oficial, el sector público explicó la incorporación de 5.720 trabajadores, mientras que el segmento de casas particulares sumó otros 1.651 puestos. En contraste, el empleo privado prácticamente permaneció estancado, con apenas 965 nuevos puestos de trabajo registrados, equivalente a un crecimiento mensual marginal del 0,02%.
El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, sostuvo que el dato evidencia una interrupción de la tendencia negativa iniciada a mediados de 2025, aunque aclaró que la magnitud del crecimiento privado es estadísticamente muy baja y podría modificarse en futuras revisiones de datos.
El informe también mostró que la situación más delicada continúa observándose en la industria manufacturera, donde el empleo formal sigue registrando una fuerte contracción. Según Campos, la cantidad de trabajadores industriales se encuentra en niveles históricamente bajos, comparables únicamente con los registrados durante la pandemia y la crisis de 2019.
La caída del empleo industrial ya alcanza incluso a sectores que habían logrado sostener cierta estabilidad en meses anteriores, como la producción de alimentos. Además, el retroceso también se mantiene en el comercio, mientras algunos rubros de servicios lograron exhibir cierta recuperación, especialmente actividades vinculadas a servicios empresariales y culturales.
A pesar del leve repunte registrado en febrero, desde el inicio del gobierno de Javier Milei se perdieron aproximadamente 290 mil puestos asalariados formales en todo el país, de los cuales más del 70% correspondieron al sector privado.
En paralelo, el informe destacó un fuerte crecimiento de trabajadores inscriptos bajo el régimen de monotributo, con más de 172 mil nuevos registros desde diciembre de 2023. Especialistas advierten que esta dinámica refleja un avance de modalidades laborales más precarias y menos protegidas dentro del mercado de trabajo argentino.
Mientras tanto, el deterioro salarial continúa siendo uno de los principales problemas económicos. La Secretaría de Trabajo informó que en marzo los salarios acordados en Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) registraron una caída real del 0,5%, afectada por la aceleración inflacionaria que durante ese mes alcanzó el 3,4%, el valor más alto del último año.
Con este nuevo retroceso, los salarios de convenio acumulan una pérdida aproximada del 6% en términos reales desde el inicio de la actual administración nacional.
El informe oficial también observó una creciente divergencia entre los salarios negociados en paritarias y los salarios efectivamente percibidos por algunos sectores de trabajadores registrados. Mientras ciertos ingresos promedio muestran leves mejoras impulsadas por aumentos concentrados en segmentos de mayores ingresos, los trabajadores cuyos salarios dependen directamente de negociaciones colectivas continúan perdiendo capacidad adquisitiva.
Según explicó la Secretaría de Trabajo en su reporte “Panorama mensual del trabajo registrado”, este fenómeno refleja que la negociación colectiva estaría perdiendo peso relativo en la determinación salarial frente a mecanismos más individualizados de ajuste dentro de las empresas.
Entre los factores señalados aparece el aumento de la desigualdad salarial al interior de las compañías, donde trabajadores de mayores ingresos reciben incrementos superiores al promedio, mientras los sectores de menores salarios permanecen más atados a acuerdos paritarios que corren por detrás de la inflación.
Otro elemento que influye sobre esta dinámica es la tendencia creciente de muchos empleadores a ajustar salarios tomando como referencia la inflación pasada y no necesariamente los acuerdos firmados en convenios colectivos, postergando o fragmentando la aplicación de las recomposiciones salariales pactadas.
El escenario laboral y salarial continúa así mostrando señales de fragilidad, en un contexto donde la desaceleración económica, la caída industrial y la persistencia inflacionaria siguen impactando sobre el empleo formal y el poder adquisitivo de los trabajadores.