El FMI advierte que los desequilibrios externos no se corrigen con aranceles sino con políticas macroeconómicas

Un informe del organismo internacional relativiza el impacto de las políticas industriales y comerciales, y sostiene que el ajuste interno sigue siendo la herramienta clave para equilibrar la cuenta corriente.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco en los desequilibrios externos de las economías y advirtió que las políticas industriales y los aranceles tienen un impacto limitado para corregirlos. En un análisis reciente, el organismo sostuvo que las herramientas más efectivas continúan siendo las políticas macroeconómicas tradicionales, basadas en el equilibrio entre ahorro e inversión .

El planteo se da en un contexto global marcado por tensiones comerciales y cambios en los modelos de desarrollo, donde distintos países han recurrido a medidas proteccionistas o estrategias industriales para mejorar su posición externa. Sin embargo, el FMI considera que estas políticas suelen tener efectos ambiguos o de corto alcance, especialmente cuando no están acompañadas por ajustes estructurales en las economías.

Según el informe, las políticas industriales orientadas a sectores específicos —las denominadas micro-industriales— presentan resultados inciertos en términos de impacto sobre la cuenta corriente, ya que dependen de su efecto en la productividad agregada. En algunos casos, pueden incluso generar un aumento del consumo y la inversión que termine deteriorando el saldo externo .

En contraste, las políticas de alcance más amplio —o macro-industriales— pueden incidir de manera más significativa, aunque con costos asociados. Estas estrategias suelen implicar restricciones a los flujos de capital o incentivos al ahorro que terminan afectando el consumo interno, lo que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad en el tiempo.

El organismo también analizó el rol de los aranceles como herramienta para corregir déficits comerciales. En este punto, el diagnóstico es claro: su impacto suele ser limitado y, en muchos casos, impredecible. Solo en circunstancias puntuales, como cuando se aplican de forma temporal o generan un aumento del ahorro, pueden contribuir a mejorar la cuenta corriente, aunque los efectos tienden a ser modestos y transitorios .

El enfoque del FMI se basa en la idea de que la cuenta corriente refleja, en última instancia, el balance entre lo que una economía ahorra y lo que invierte. Por ello, cualquier política que busque modificar ese equilibrio debe actuar sobre esas variables fundamentales, más que sobre instrumentos comerciales aislados.

A nivel global, el informe advierte que los desequilibrios externos están en expansión nuevamente, luego de una etapa de reducción posterior a la crisis financiera internacional. Este fenómeno, señalan los técnicos del organismo, suele estar asociado a riesgos como menor calidad del crecimiento, tensiones comerciales y posibles crisis financieras.

En ese sentido, el trabajo concluye que un reequilibrio duradero requiere esfuerzos coordinados entre países, basados en políticas internas consistentes. La cooperación internacional aparece así como un factor clave para evitar ajustes desordenados que puedan afectar la estabilidad económica global.

De este modo, el FMI refuerza la idea de que no existen atajos para corregir los desequilibrios externos y que las soluciones sostenibles dependen de reformas estructurales y de la solidez de las políticas macroeconómicas, más que de medidas puntuales en materia comercial o industrial.