La carne vacuna alcanzó su precio relativo más alto en 15 años y tensiona el mercado interno
El fuerte aumento del valor de la hacienda se combina con una menor faena y limita la oferta. El consumo repunta levemente, pero explicado por la caída de las exportaciones más que por una mejora del poder de compra.
La carne vacuna volvió a ocupar un lugar central en la dinámica inflacionaria de los alimentos. En noviembre de 2025, el precio de la hacienda alcanzó su mayor valor relativo de los últimos quince años al compararse con el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), en un escenario marcado por una oferta restringida y una actividad industrial en retroceso.
De acuerdo con un informe sectorial, el kilo vivo en el Mercado Agroganadero de Cañuelas registró una suba mensual del 12,8%, ubicándose en torno a los $3.334. Se trata del mayor incremento en casi dos años. Desde julio, cuando comenzó a sentirse con mayor fuerza el componente estacional, el precio acumuló un alza superior al 50%, con una variación interanual cercana al 80% en términos nominales.
El análisis, elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, advierte que el sector enfrenta problemas estructurales de oferta. Entre los factores que explican la suba se destacan la menor disponibilidad de hacienda, una zafra de terneros reducida tras varios años de condiciones climáticas adversas y una demanda firme, particularmente de animales pesados.
En paralelo, la actividad frigorífica continúa mostrando señales de retracción. Durante noviembre se faenaron poco más de un millón de cabezas, lo que representó una caída interanual del 9,2% y marcó uno de los niveles más bajos para ese mes en las últimas décadas. Además, la elevada participación de hembras en la faena —cercana al 48%— refuerza las perspectivas de una oferta limitada en el mediano plazo, lo que mantiene la presión sobre los precios.
Pese al encarecimiento del producto, el consumo interno de carne vacuna mostró una recuperación moderada a lo largo de 2025. En los primeros once meses del año, el consumo aparente creció algo más del 3% interanual y el consumo per cápita se ubicó en torno a los 48 kilos por habitante por año. Sin embargo, los especialistas aclaran que este repunte no está asociado a una mejora del ingreso real, sino a un mayor volumen disponible en el mercado interno.
En ese sentido, la contracción de las exportaciones jugó un rol clave. Los envíos al exterior retrocedieron cerca de un 10% interanual, lo que liberó oferta para el consumo doméstico. La caída de las ventas a destinos tradicionales como China e Israel explicó buena parte de esta dinámica, mientras que algunos mercados, como Estados Unidos y Países Bajos, mostraron un desempeño más estable.
El escenario plantea un desafío para el sector: precios elevados, consumo que crece de manera frágil y una oferta condicionada que, de no revertirse, podría sostener la tensión sobre el mercado de la carne vacuna en los próximos meses.