El Senado recortó un 20% su planta de personal y avanza con un plan de retiros voluntarios para reducir otros 200 puestos

Un informe interno reveló que la Cámara alta desvinculó 974 empleados en dos años y proyecta llegar a una dotación cercana a 3.200 agentes en 2026. La gestión de Victoria Villarruel impulsa controles, recategorizaciones y un nuevo esquema salarial.

El Senado de la Nación informó que en los últimos dos años logró una reducción del 20% en su planta de empleados, al pasar de 4.902 a 3.928 agentes entre personal permanente y transitorio. El dato surge de un informe de Recursos Humanos remitido a la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, que también anticipa la puesta en marcha de un programa de retiros voluntarios para acotar otros 200 cargos durante el primer semestre de 2026.

Pese al ajuste, el Senado mantiene una estructura robusta: casi 4.000 empleados, lo que equivale a un promedio de 54 por cada uno de los 72 senadores. El reporte se conoció a horas de la jura de un tercio del cuerpo y en la previa de un debate presupuestario que prevé asignaciones para la Cámara por 172 mil millones de pesos, unos 11 mil millones menos que en 2025.

Según el relevamiento técnico, la mayor parte de la reducción se concentró en el área administrativa. De los 974 agentes que dejaron la Cámara, solo 82 fueron reemplazados, lo que para la conducción actual evidencia un “sobredimensionamiento” heredado. El número de asesores parlamentarios, que representa el 30% de la dotación y sobre el cual la presidencia no tiene injerencia directa, se mantuvo estable.

Entre los mecanismos aplicados durante este período destacan el control biométrico de asistencia, que derivó en 372 renuncias; el régimen de retiro anticipado previo a la jubilación, que sumó 305 adhesiones; y un monitoreo más riguroso de certificados médicos, adscripciones y licencias, que generó otras 250 bajas. También hubo 47 desvinculaciones por incumplimientos.

El informe traza un paralelo histórico para dimensionar el recorte. En 2014, durante la presidencia de Amado Boudou, la Cámara alcanzó su récord con 7.152 empleados. A partir de allí, comenzó una tendencia a la baja que continuó en la gestión de Gabriela Michetti y que en la actualidad sitúa el plantel en niveles similares a los de 2011, cuando Julio Cobos estaba al frente del Senado.

Para 2026, la meta oficial es reducir la nómina total a aproximadamente 3.200 trabajadores. En paralelo, se impulsa la política de “menos gente, mejor paga”, que busca recomponer los salarios legislativos tras una pérdida estimada del 32% en los últimos dos años y de casi 65% en el último lustro.

Durante 2025, se implementó un amplio proceso de recategorización: 1.143 de los 2.782 empleados administrativos fueron promovidos, lo que representa el 41% del total. La categoría 14, por debajo de los valores de la línea de pobreza, fue eliminada. Según el informe, por primera vez las recategorizaciones se aplicaron con criterios de mérito y no de manera discrecional, lo que implicó mejoras salariales promedio del 23%, financiadas sin partidas adicionales.

El financiamiento de estos cambios se sostuvo con medidas de ahorro: el régimen de retiro anticipado redujo un 19% los costos en cargas sociales (ahorro anual estimado de 665 millones de pesos); la compensación por cierre del jardín maternal se transformó en un adicional por hijo con mayor cobertura pero menor costo fiscal; y la reasignación de adicionales recortó gastos como el plus por comida, que pasó de 56 a 7 millones de pesos mensuales gracias al control biométrico.

Además, se intimó a 198 personas a jubilarse, dado que casi no se producían retiros efectivos, lo que generaba un costo adicional de unos 300 millones de pesos mensuales. El ahorro estimado por esta vía para 2025 supera los 324 millones.

Hacia el próximo año, la Cámara alta prevé implementar un plan de retiros voluntarios similar al aplicado en Diputados y fortalecer el control sobre las licencias prolongadas mediante auditoría médica. También se proyecta incorporar un premio por presentismo para mejorar salarios y ordenar la asistencia. El informe concluye que uno de los desafíos será “reordenar la escala salarial”, dado que un director del Senado percibe ingresos 60% inferiores a los de un gerente de segunda línea en el sector privado.