Alertan por agotamiento de nutrientes y recomiendan ajustar la fertilización en soja tras los rindes récord de trigo
Los altos resultados en trigo y cebada dejaron perfiles con fuerte extracción de nutrientes. Especialistas advierten que la soja de segunda puede rendir menos si no se reponen fósforo y azufre, y que el maíz tardío exigirá una nutrición más precisa.
La campaña agrícola 2025/26 llega con una paradoja: mientras los perfiles de humedad muestran condiciones excepcionales y el trigo y la cebada vuelven a marcar rindes históricos, el verdadero desafío ya no está en el agua, sino en la nutrición del suelo. Técnicos y entidades del sector advierten que buena parte de los lotes presenta reservas muy disminuidas de fósforo, azufre y nitrógeno, un escenario que podría comprometer la soja de segunda y los planteos de maíz tardío.
En zonas donde los cereales de invierno superaron los 50 y hasta 60 quintales por hectárea, la extracción de nutrientes fue inédita. Según detalló TodoAgro, esa demanda extraordinaria deja hoy al sistema con niveles críticos, especialmente en suelos que no venían con buena reposición. La consecuencia inmediata puede ser una caída en la proteína del trigo y menores respuestas en cultivos de verano si no se ajustan las dosis de fertilización.
Desde Fertilizar estiman que cerca del 45% del área de soja será de segunda, un dato clave para interpretar el impacto del agotamiento nutricional. “Después de un trigo con rendimientos récord, es muy probable que las reservas de fósforo y azufre estén seriamente limitadas”, advirtieron. En ese contexto, la soja podría ver afectado su crecimiento, la nodulación y la calidad del grano, pese a su capacidad de fijar nitrógeno atmosférico.
El especialista Esteban Ciarlo recomendó aplicaciones de 15 a 25 kg/ha de fósforo (35–55 kg/ha de P₂O₅) y de 10 a 15 kg/ha de azufre en suelos con menos de 15 ppm de P (Bray 1). Según sus estimaciones, estas correcciones pueden mejorar los rendimientos entre 20 y 25%, equivalentes a 400-500 kg/ha adicionales, además de elevar el contenido de proteína.
La situación del maíz no es menos exigente. Las complicaciones por exceso hídrico atrasaron la siembra de temprano y muchos lotes pasarán a maíz tardío, cultivo que este año presenta expectativas superiores a campañas previas. Los técnicos recomiendan análisis de suelo y una planificación acorde: nitrógeno, fósforo y azufre volverán a ser los pilares de la nutrición, pero también deberá prestarse atención al potasio en regiones como Entre Ríos y Corrientes, donde su deficiencia es frecuente.
El aporte de micronutrientes, en especial zinc, también cobra relevancia por su rol en la activación enzimática y la regulación del crecimiento. Para Ciarlo, una estrategia balanceada y basada en diagnóstico será determinante para alcanzar el potencial productivo del maíz tardío bajo estas condiciones excepcionales.